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Existencia de Dios y la conferencia en Oxford sobre el Hombre nuevo

Seminario del Jueves, 24 de Enero de 2013. En el seminario de este día la discusión giró en primer lugar, en torno a libro que uno de los participantes trajo de Escoto-Lombardo, Cuestiones sobre la omnipotencia divina y posteriormente Vicente … Sigue leyendo

Historia de las formas del Estado. Una introducción.

Dalmacio NegroTítulo: Historia de las formas del Estado. Una introducción

Autor: Dalmacio Negro Pavón

Editorial: El Buey Mudo

Año: 2010

(Publicado en El Buey Mudo)

Un libro que trata de comprender lo que es el Estado a través de la Historia de las Ideas.

“Hasta qué extremo el concepto de Estado se ha convertido para Europa en omnímoda idea ordinal se manifiesta, finalmente, en el hecho de que fuera posible convertirlo en el siglo XIX en concepto genérico aplicable a todos los tiempos y pueblos y en la concepción del orden político por antonomasia en la historia universal. Aún hoy en día, hay quien habla del “Estado antiguo” de los griegos y romanos en lugar de la Polis griega o la República Romana, o se refiere al “Estado alemán de la Edad Media”. De este modo, una forma concreta de organización específica de la unidad política, enteramente vinculada a una época y condicionada por la historia, pierde su lugar en ésta a la vez que su contenido típico. Con  su engañosa abstracción se la aplica a tiempos y pueblos totalmente diferentes proyectándola sobre formaciones y organizaciones de carácter completamente distinto. Es probable que esta enfatización del concepto de Estado elevándolo a la categoría de organización genérica de la forma de organización política de todos los tiempos y pueblos acabe, en un futuro próximo, cuando termine la época de la estatalidad”.
Carl Schmitt

Dalmacio Negro acomete la clasificación de las formas de Estado desde el punto de vista de las ideas, destacando su evolución y su específico modo de ser. Es un análisis que aborda no sólo la actual deriva del Estado, sino también su naturaleza y  su papel configurador de las relaciones entre los mismos ciudadanos.

El autor:

Dalmacio Negro Pavón (Madrid, 1931) es catedrático de Ciencia Política en la Universidad CEU San Pablo. Miembro de número de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, es autor de numerosos ensayos, artículos, colaboraciones en obras colectivas y ediciones de clásicos del pensamiento político. Ha publicado Liberalismo y socialismo. La encrucijada intelectual de Stuart MillComte: positivismo y revoluciónEl liberalismo español. Una AntologíaLa tradición liberal y el Estado;Gobierno y EstadoLo que Europa debe al cristianismoEl Estado en EspañaLa situación de las sociedades europeas. La destrucción del êthos y el Estado y El mito del hombre nuevo.

 

Common Law. El pensamiento político y jurídico de Sir Edward Coke

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Título: Common Law. El pensamiento político y jurídico de Sir Edward Coke

Autor: Elio Gallego García.

Editorial: Encuentro

Año: 2012

por César Utrera Molina

(Publicado en la Fundación Burke)

La crisis que está sufriendo Occidente no sólo es de índole financiera y económica, evidentemente, hay signos inequívocos de su afección a la arquitectura institucional y política de gran parte de las naciones occidentales dentro de un horizonte cultural instalado en la debilidad, el agotamiento de la fórmulas del Siglo XX y el relativismo, por eso resulta aconsejable mirar atrás y revisitar a aquellos que ayudaron a edificar con cimientos fuertes y seguros los sistemas políticos, sociales y jurídicos que mejores y más duraderos frutos han dado.

A este designio responde el libro del profesor Gallego, profesor de Teoría y Filosofía del Derecho en la Universidad San Pablo-CEU, que en su continua labor de relectura y actualización de la tradición jurídica y política clásica, ha puesto el foco en una figura: la de Sir Edward Coke, poco o nada estudiada en la dogmática jurídica española, considerado, sin embargo, uno de los puntales, inspiradores y artífices del, otrora magnífico y ahora herrumbroso, edificio institucional inglés.

La constitución política inglesa funcionó durante más de trescientos años en una suerte de régimen mixto compuesto por los equilibrios de poder existentes entre la Monarquía, las cámaras de los Lores y de los Comunes en combinación con la aplicación del Common Law.  Sir Edward Coke, hombre de leyes (abogado, fiscal y juez de la época), vivió los agitados años de la era Isabelina y sus sucesores estuardos y percibió con claridad que en aquel momento convulso de creación de los grandes estados nacionales, las viejas libertades políticas procedente de los parlamentos medievales se hallaban comprometidas ante la emergencia de poderes (fundamentalmente, el poder Real) que pugnaban por no ser controlados al amparo de las teorías políticas en boga y que la decisiva batalla por esas libertades lo era también por un status político, social y jurídico enraizado en la mejor tradición de Occidente y en la autoridad de sus mayores.

Bajo el amparo de dos principios, autoridad y razón, Sir Edward Coke plantó batalla al incremento omnímodo del poder real a través de la defensa de las prerrogativas de las cámaras en su condición de miembro de la Cámara de los Comunes, y sobre todo mediante su labor como magistrado, difundiendo y consolidando el Common Law que bajo su praxis supuso un elaborado antídoto ante las tentaciones reales de despotismo, pues la ley se definía como un acto de razón, bajo el auspicio y reconocimiento de la Ley natural y con el refuerzo de una costumbre, expresión y hallazgo de la sabiduría de sus mayores ratificada por una experiencia continuada.

La singularidad de Coke radica en que su defensa, de lo que en palabras de nuestro Jovellanos, constituyó la Constitución Histórica inglesa (Ancient Constitution) a diferencia de otros ilustres defensores de sus respectivas constituciones históricas frente al despotismo, veáse Cicerón o posteriormente Montesquie, Sir Edward triunfó y consiguió su propósito de preservar el mejor legado político de sus mayores dando lugar a un largo y fructífero periodo de fortaleza institucional, política y jurídica, que sólo ha podido ser socavado muy recientemente, cuando los equilibrios del régimen mixto inglés se han desnaturalizado y resultan ya irreconocibles o faltos del vigor de antaño.

El llamado ineludible de esta obra, subraya que la lucha por la limitación del poder, en este caso la de los estados elefantiásicos de nuestro presente, sigue siendo una cuestión candente e ineludible para toda sociedad que quiera ser verdaderamente libre y que esta lucha requiere, claro, del uso de una recta razón y una continua inspiración en nuestra mejor Tradición.

Seminario del jueves 17 de Enero de 2013

El seminario de pensamiento político ha seguido durante muchos años como hilo conductor el manual clásico de G. Sabine, Historia de la teoría política, FCE. Desde hace medio año está tomando como hilo conductor el libro de Dalmacio Negro Pavón, Historia del las formas de Estado, (Madrid, El buey mudo, 2012). Tras haber leído y comentado el capítulo I (Cuestiones previas sobre el orden político, la historicidad de la política y el problema político planteado por el Estado), el capítulo II (Lo político) y el tercero (Las formas de la vida política), en esta sesión comentamos el cuarto, titulado El Estado.

Se podría sintetizar la discusión entre los diferentes participantes en torno a tres polos: la cuestión de la ley de hierro de la oligarquía, el Estado como mito y la relación del Estado con los procesos de civilización. Así pues, algunas de las ideas tratadas en ese día fueron:

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La ley de hierro de la oligarquía

Opera en el nivel de régimen no en el de forma (es decir: monarquía, aristocracia, democracia, oligarquía como variedad de la aristocracia). En toda forma política está inmanente la ley de hierro de la oligarquía (Michels, Mosca). Guste o no guste, gobiernan unos pocos (al parecer este tema suscitó estupor hace poco en un encuentro académico). Si no hay un ethos que actúe, el poder de la oligarquía queda sin límites reales. También se trata de que la democracia con el peso de los números contenga a la oligarquía. Con la aparición del socialismo se plantea el problema de que la ideología hace que el Estado deje de ser neutral. Sin embargo, parece que si el Estado no es neutral, no existe. A propósito de esto se señala que la socialdemocracia (Lasalle) es la matriz del socialismo revolucionario (Lenin o Rosa Luxemburgo eran originalmente militantes socialdemócratas) y no viceversa.

El Estado como mito científico

Véase el libro de Cassirer, El mito del Estado. El Estado surge con la pugna de Hobbes contra Aristóteles y su deseo de constituirse en una alternativa al aristotelismo. Para Hobbes los que participaban en la guerra civil eran “aristotélicos”. Es importante entender la propuesta histórica de una monarquíalas reformas sociales sin revolución (Von Stein, solución propugnada en España por Ángel López Amo). Para esto también, A. D’Ors y H. Hoppe. El socialismo se basa en una interpretación económica del Estado. Éste surge para dar seguridad. Al principio religiosa, luego política, social y ahora hasta sexual (seguridad en el placer, scil. aborto). El Estado es un Estado de excepción permanente. Hoy se descompone porque no puede ya quitar más (cfr. Sloterdijk, Die nehmende Hand und die gebende Seite, Suhrkamp, 2010) así que o se externaliza o privatiza. Contemporáneamente la empresa está sustituyendo a la propiedad (también por motivos fiscales). El Estado es un mito creado científicamente para dar seguridad. Contrasta con la tradición sapiencial de la política (Rodríguez de la Peña, Los reyes sabios. R. Brague, La sabiduría del mundo). El Rey siempre actúa con la idea de imponer su voluntad de manera sabia. O. Marquard es un pensador alemán muy interesante. Quien gobierne debe ser alguien con experiencia.

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El Estado y el proceso de civilización

Se plantea la coexistencia del Estado y del proceso de civilización en el sentido de N. Elias. ¿Son fenómenos coetáneos, con una relación de causalidad, parte de un megaproceso mayor? El Estado y la Sociedad están cada vez más confundidos (cfr. la gobernanza) y la presión para estandarizar procesos y para introducir la vida en una previsibilidad civilizatoria es creciente e intensa. Sin embargo, el proceso de civilización sostiene la vida humana como nunca antes era pensable. Por ejemplo, con la revolución médica (cfr. Le Fanu, The Rise and Fall of the Modern Medicine). El primer gran aparato técnico o civilizatorio es el Estado. Esto es cada vez más objeto de crítica por parte de Benedicto XVI: el proceso de civilización está convirtiéndose paradójicamente en un proceso de civilización (estandarización) descivilizador (eliminador del ethos).

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Bibliografía y autores tratados

R. Michels, Los partidos políticos. Un estudio sociológico de las tendencias oligárquicas de la democracia moderna. 2 Tomos, Amorrortu editores (2a, ed. 2008).

G. Mosca, Scritti politici, Classici UTET, 1982.

J. Le Fanu, The Rise and Fall of the Modern Medicine, 2011.

O. Marquard, Filosofía de la compensación, Barcelona, 2001.

A. Rodríguez de la Peña, Los reyes sabios, Actas, 2008.

R. Brague, La sabiduría del mundo, Encuentro, 2008

N. Elias, El proceso de la civilización, FCE, 2010

P. Sloterdijk, Die nehmende Hand und die gebende Seite, Suhrkamp, 2010

A. D’Ors, Ensayos de Teoría política, EUNSA, Pamplona, 1979.

H. Hoppe, Monarquía, Democracia y Orden Natural, Gondo, 2004.

L. Von Stein, Movimientos sociales y monarquía, CEC, 1979.

Ángel López Amo, La monarquía de la reforma social, Rialp, 1952.

F. Lasalle, ¿Qué es una constitución?, Buenos Aires, Siglo XX, 1975.

E. Cassirer, El mito del Estado, FCE, 2004.

G. Sabine, Historia de la teoría política, FCE.

D. Negro Pavón, Historia de las formas de Estado. Una introducción, El Buey Mudo, 2010.