“Génesis del Estado Minotauro”, Armando Zerolo Durán

Génesis del Estado Minotauro. El pensamiento político de Bertrand de Jouvenel. Armando Zerolo Durán. Sequitur, Madrid, 2013, 245pp.

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por Ignacio Álvarez O’Dogherty

Este hombre tan difícilmente encasillable en una doctrina política cualquiera como es Bertrand de Jouvenel, definió en su obra Du Pouvoir un nuevo tipo de Estado que bautizó con el nombre de Estado Minotauro. Inspirado por el mito de Teseo, Jouvenel evocaba la imagen de una bestia mitad toro mitad hombre que, encerrada en un laberinto, recibía como alimento a los jóvenes ciudadanos de Atenas. Era el precio a pagar por los atenienses tras haber perdido la guerra contra Creta: una pérdida de libertad a cambio de la seguridad.

 Sequitur acaba de publicar un estudio realizado por el doctor en Filosofía del Derecho, Armando Zerolo, que nos habla sobre este tipo de forma estatal. En un compendio de la obra de Jouvenel, Zerolo describe el proceso histórico que va conformando los rasgos de la bestia, define sus características y ayuda a comprender su misma esencia. Tan intrincada como un laberinto, la forma del Minotauro irá enredando poco a poco a sus habitantes en una lógica despiadada que no puede entenderse sin el largo proceso histórico que la ha ido conformando. Esta Génesis del Estado Minotauro se remonta, a hombros de Jouvenel, desde la misma Edad Media hasta el siglo XX para que, en un rápido panorama, podamos ir captando la configuración de los elementos de esta nueva forma de Estado. El Minotauro es el último estadio al que ha llegado el aparato, en una evolución que encuentra su fundamento en la resolución estatista de los problemas suscitados a raíz de las revoluciones políticas acontecidas desde 1789.

Siguiendo el punto de vista del pensamiento de Jouvenel, una de las claves para entender al Minotauro pasa por la concepción de “derecho subjetivo”. Tener “derecho a” equivale, para la modernidad, a un poder que cada persona tiene sobre el mundo, incluida la propia persona. Una vez enajenado al Estado, este poder se convertirá en una demanda continua de parcelas o propiedades que el aparato estatal deberá ir concediendo. El estado otorgará derechos subjetivos –es decir, poderes mediados- en función de este pacto entre el individuo y el Estado. En este sentido, el Minotauro, aprovechando la dinámica establecida por este contrato muchas veces asumido inconscientemente, se encarga de crear nuevas necesidades que luego deberá ir atendiendo. Una vez roto todo vínculo natural configurador del êthos y aprovechándose de ese instinto humano básico por el que se desea una vida mejor, este movimiento de demanda al Estado repercute en un agigantamiento inevitable del mismo, que invade paulatinamente todas y cada una de las parcelas de la vida de la persona.

Una de las principales peculiaridades de esta forma de Estado quizá sea su capacidad para mantener un orden cambiante en el que él mismo, en su providencia, va aportando los cambios. El Minotauro se organiza, pues, en función de un “desorden estable” consecuencia de la desintegración del êthos, en dónde toda situación de pánico o inseguridad se ve apaciguada y reconducida por el propio aparato estatal. Esto no ocurrirá, sin embargo, sin un gravamen sobre la totalidad de la persona, que genera un servilismo que reduce al hombre a su mera expresión biológica y consigue que la sociedad moderna habite en un estado de “frustración consumada”.

Bertrand de Jouvenel “Cuando Jouvenel habla del Estado Minotauro, está hablando más de la esterilización que están sufriendo los campos que de la bondad o maldad en sí del agua”.

Dentro de esta situación de creciente entropía, el Minotauro posee además técnicas de dominación muy sutiles que, en una mezcla de fraternidad socialista y humanitarismo hedonista, contribuyen al desmembramiento de lo humano y a la anulación de todo sentido de autoridad ajeno al del propio Estado.

De este modo, nimbado con el aura de una ideología mesiánica, el Minotauro gobierna desde el sistema anónimo de la burocracia a una masa de hombres cada vez más desarraigada, de una forma técnicamente cada vez más compleja y con el único fin de un bienestar sublimado que termina siendo meramente burdo.

Un libro imprescindible para entender los fundamentos de esta nueva forma estatal y muy recomendable para todo aquel que se aproxime por vez primera al pensamiento de Bertrand de Jouvenel. 

 http://www.sequitur.es/genesis-del-estado-minotauro/

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