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Cap. XV (2). Formas no estatales de lo Político.

Capítulo XV

 2. Otras formas no estatales

Después de tratar el caso de la Monarquía Hispánica como forma histórica no estatal, pasamos a enunciar brevemente algunas otras formas que tampoco han sido propiamente un Estado.

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La primera sería la República de las Provincias unidas: Holanda, que surgió precisamente a partir de las guerras contra España. Fue la primera revolución burguesa porque la aristocracia tomó partido más bien por los españoles. El hecho de que en Holanda sean burgueses se comprueba, por ejemplo, en el arte: Van Dick, Rembrandt… son todo pintores pertenecientes a la burguesía. Además, el principado holandés es calvinista, eran protestantes pero calvinistas, no luteranos que exigen la obediencia pasiva. Esto resulta importante para entender cómo Holanda es “el centro de las libertades” según se diría, en el sentido de que era el lugar en el que todo el que sufría persecuciones o represiones por aquel entonces iba a este país.

En Holanda había más un gobierno que un Estado en el que no se hacía pues distinción de nacionalidades, en aquella época en la que todavía seguía en boga la idea de que la ciudadanía era la pertenencia a la cristiandad. La no distinción primaba en Holanda. Allí se conservó el autogobienro. Napoleón terminó de cambiar las cosas transformando la república en reino.

Venecia es otro caso de una ciudad que nunca fue un Estado, sino una república aristocrática. Empezó a languidecer cuando se descubrió América y especialmente después de la batalla de Lepanto que cerró el comercio con los turcos, al ser este negocio marítimo en el Mediterráneo su principal fuente de riqueza. También influyó la importancia de Amberes como ciudad comercial vertida hacia el Atlántico. Es un ejemplo claro que muestra la repercusión de la geopolítica en la configuración de las formas políticas.

Otra república no estatal es la Confederación Helvética que estaba siempre en conflicto con el Sacro Imperio alemán y formaba parte de él. A pesar de estabilizarse las relaciones entre ellos, la Confederación permaneció dependiente hasta que, tras la caída de Napoleón, fue evolucionando hasta que, con motivo de las revoluciones de 1848 que puso en auge al nacionalismo, se instituyó como una Confederación al margen del Imperio. Su régimen da muestra de una de las pocas democracias que existen en Europa. Debido a su pequeño territorio y escasa población, conformada por los cantones, su oligarquía es menos decisiva que en otros sitios. El pueblo controla más directamente. La neutralidad es típica de Suiza, neutralidad que siempre es contra alguien y el caso patente es que la utilizó contra los alemanes en la última Guerra Mundial, algo que no tiene que ver con su simpatía con los nazis, a pesar de los beneficios comerciales que consiguieron negociando con ellos. Algo que luego, por cierto, benefició a los alemanes más tarde en el mercado de divisas.

El Sacro Imperio Romano Germánico tampoco fue nunca un Estado, a pesar de estar formados por estadículos en el que cada uno conservaba el derecho de soberanía, algo que constituyó una gran faena para Richelieu en la Paz de Wesfalia, al reconocer la soberanía como un principio del Derecho Internacional, -es decir, el derecho interestatal- que contribuyó además al establecimiento de las Naciones. Al reconocer como soberanos a todos los Estados se le estaba dando una puñalada al Sacro Imperio Germánico, ya que de ahora en adelante tendría que consultar a todos los soberanos a la hora de tomar decisiones, disminuyendo la autoridad del emperador. Esto lo redujo el Imperio prácticamente a la nada. Por eso, comenzado el siglo XIX, el emperador renunció al título de emperador de Alemania para autoproclamarse emperador de Austria.

El Gobierno bajo el Imperio de la Ley (aunque cabría mejor designarlo como Imperio del Derecho) se refiere al Common Law inglés. Ocurre que en Inglaterra la ley tiene otro sentido distinto. La ley no es nada más que un medio del conocimiento del derecho, las costumbres son lo que se transforma en ley. El derecho no se crea sino que surge de la realidad social. Cuando nos referimos al Imperio de la Ley hablamos del modelo que el Continente copia en su idea de la forma inglesa. “La ley es la fuente del derecho”se suele decir, pero no es así. La ley no es derecho, esto es algo que sucede de la copia del modelo inglés en el Continente. En el fondo, se trata de la omnipotentia iuris medieval pero al revés. La mayoría de la ley hoy es derecho del Estado, no es derecho propiamente hablando porque, por ejemplo, no está basado en la autonomía de las partes. En último término, podemos decir que el Estado Social y Democrático de Derecho no surge de la realidad social, sino de una idea sobre cómo debe ser lo social.

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