“Génesis del Estado Minotauro”. Armando Zerolo Durán.

9788415707127-250x344“Génesis del Estado Minotauro. El pensamiento político de Bertrand de Jouvenel”. Armando Zerolo Durán, Ed. Sequitur, Madrid, 2013. 248pp. 18€.

Por Angel Satué.

http://www.sequitur.es/genesis-del-estado-minotauro/

El ensayo “Génesis del Estado Minotauro. El pensamiento político de Bertrand de Jouvenel”, nos ilumina la vida de un contemporáneo, y sus obras, que puestas en relación con el momento actual en que se encuentran las democracias liberales occidentales, entre ellas la española y la propia Unión Europea, ayudarán al crítico lector a interpretar el mundo en que vivimos, que es resultado y proceso de acontecimientos anteriores, vividos por hombres anteriores.

Bertrand de Jouvenel (1903-1987, París), fue periodista, espía, patriota francés, exiliado, converso católico, empresario, académico, activista, etc. Sólo esto debería de ser suficiente para adentrarnos en la obra del profesor Zerolo, y conocer el pensamiento del pensador francés. Partiendo de su biografía, el ensayo, con una maestría de sastre, acierta al entresacar citas diversas de la amplia obra de Jouvenel, hilvanando vida y hechos con sus ideas, y las de otras decenas de grandes autores como H. Arendt, Ludwig von Misses, Rousseau o Dalmacio Negro.

Todo ello al servicio de un estudio metódico de la excitante evolución del Estado desde el Medievo hasta nuestros días, poniendo el acento y la advertencia profética de Bertrand de Jouvenel, en el estado que queda por venir, el Minotauro. Éste es la sublimación del Estado Moderno de Hobbes y Rousseau, del nacido de la Revolución francesa y sus diferentes versiones, incluidas la napoleónica, la romántica, las totalitarias (nazi y comunista), y nuestro actual Estado del Bienestar.

En este proceso evolutivo del Estado surge una pregunta en el pensamiento del profesor Zerolo que compele directamente al lector, una pregunta constitutiva de la naturaleza humana: ¿Dónde queda el hombre ante esta evolución del aparato del Estado? ¿Cómo queda el hombre ante esta evolución estatal, que abraza la causa de la salvación y de la felicidad del hombre, y por tanto de su liberación, sin contar con el hombre mismo?

Asistimos en nuestra vida, proféticamente si nos atendemos al escritor francés, a un nuevo Estado salvador y profeta, fin en sí mismo, padre de todos, por encima de todos y, sin embargo, de ambiguos perfiles en cuanto a la cabeza y origen de las decisiones.

En 1945 predijo Jouvenel, recordando a Tocqueville, que “un poder bienhechor cuidará de cada hombre, desde la cuna hasta la tumba, enmendando todos los percances que le acontezcan, dirigiendo su desarrollo individual y orientándolo hacia el uso más apropiado de su actividad (…) y su felicidad pública y privada”.

Observamos en la obra de Bertrand de Jouvenel la venida de un nuevo hombre sometido a su única condición biológica, despojado de toda forma de relación comunitaria y social. Una relación entre el Estado y la persona, donde la persona es leal a un Estado garante de la felicidad, concebida como aspiración material de un nivel de vida. El hombre queda reducido, atrapado por la tecnología, por un ente más que total, supratotal, que deja de estar a su servicio para necesitar de un hombre necesitado, que justifique su propia existencia.

Un Estado que jamás podrá colmar las aspiraciones de infinitud que alberga el hombre en su corazón, y que tampoco será capaz de ser una compañía que de razón de la existencia de uno en este mundo, que flota en un Universo cuyo origen es expresión del Misterio.

Lejos de ser pesimista, Jouvenel, nos habla del sentido del hombre. Habla de un antídoto que reside en el ser creativo, social y libre del hombre, que ama lo suyo y a los suyos. El estado Minotauro absorbe el êthos. Pero el hombre es peregrino en este mundo y todo peregrino tiene que vivir por su meta, y ésta es la única que le da paz y tranquilidad, pues le permite ser él mismo. A pesar de todas las regulaciones del mundo, Jouvenel, el creyente, nos anticipa que a pesar de que el Minotauro es el resultado de la búsqueda de las certezas y de la verdad por el propio hombre, éstas solo proceden de Dios (no del Estado). Entonces, el hombre puede recuperar la libertad política, quizás aun viviendo en un Estado, pues construirá desde su familia, sus costumbres y su esperanza, de manera subsidiaria, los cuerpos intermedios, que han de conformar un Estado respetuoso de la libertad. Estas realidades intermedias parten de las necesidades reales de los hombres, al ser la traducción cultural de la naturaleza humana.

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Un comentario el ““Génesis del Estado Minotauro”. Armando Zerolo Durán.

  1. Pingback: “Ensayo sobre la política de Rousseau”. Bertrand de Jouvenel. Ediciones Encuentro. | Seminario de Estudios Políticos

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