2013-11-07 16.40.17 Vídeo

Ya no hay ni ciudadanos ni súbditos, sino solo sospechosos.

Sesión del Seminario de Estudios Políticos LDC “Estética política” en la que Don Dalmacio Negro analiza los libros de Brad S. Gregory y Valeriu Marco, y se pronuncia sobre algunos aspectos de la crisis del Estado contemporáneo:

Las sesiones semanales siguen suspendidas a la espera de la vuelta de Don Dalmacio Negro. Se avisará de la reanudación en cuanto sea posible.

 

portada analisis

“Historia y método de la teoría política”. CEPC, Madrid, 2013, 266 pp.

VVAA. “Historia y método de la teoría política”. Edición y estudio introductorio de Pablo Sánchez Garrido. CEPC, Madrid, 2013, 266 pp.

El Centro de Estudios Políticos y Constitucionales está realizando una valiosa tarea dentro del panorama científico político al recuperar para el presente a la generación de grandes juristas, historiadores y politólogos que se reunieron en torno al CEPC y la Revista de Estudios Políticos en España a partir de la posguerra. Con gran mérito por las dificultades evidentes del momento continuaron la labor de sus mayores y reconstruyeron en España un ambiente académico que difícilmente encuentra parangón en nuestros días.
En el volumen que ahora se presenta, muy bien editado y comentado por el profesor Pablo Sánchez Garrido, se recogen escritos de Luis Díez del Corral (1911-1998), José Antonio Maravall Casesnoves (1911-1986), Francisco Javier Conde García (1908-1974), Manuel García-Pelayo y Alonso (1909-1991), Carlos Ollero (1912-1993), Francisco Murillo Ferrol (1918-2004) y Jesús Fueyo Álvarez (1922-1993) sobre metodología e historiografía del pensamiento político y sobre el problema de la teoría política.corral
Este selecto elenco de autores bien merece una obra conjunta que los agrupe y ponga de nuevo en diálogo, pues fueron ellos los que capitanearon una generación que tendría el mérito de revitalizar el pensamiento español y, con él, trascender nuestras fronteras para ser referencia en el panorama internacional. Su legado no murió con ellos y su influencia, su escuela y sus escritos han dejado una estela de discípulos que aun hoy deja huella en el firmamento de la academia.
El tema concreto de los artículos seleccionados por Sánchez Garrido aborda la cuestión del método propio de la teoría política y sirve también de propuesta para que repensemos nuestro presente con método y rigor, y seamos capaces de abordar con los instrumentos necesarios el cambio de tiempo que estamos presenciando. Parece que hoy vivimos una vuelta a los métodos positivistas y que se va haciendo un lugar en la academia la idea de que el dato obtenido cuantitativamente es más riguroso y cierto que el análisis y el pensamiento de los hechos. No obstante, como señala Diez del Corral, el empirismo positivista se encuentra asentado sobre un “escepticismo metafísico o por una pseudometafísica de acusado carácter materialista” tomado de las ciencias naturales y manifiestamente inadecuado para comprender las realidades históricas. Maravall explica cómo lo importante de la historia no es que tal rey construyese un castillo, o que tal guerra sucediese en un año determinado, sino poder explicar el sentido que tuvo aquel hecho. El sentido de los hechos, el sentido de la historia y el sentido del hombre es lo que interesa a esta escuela de pensadores.
maravall
Frente al positivismo y el historicismo, nuestros autores proponen, siguiendo entre otros a Ranke, una historia de las ideas y de las formas políticas, un método que comprenda todos los elementos de la realidad y que sea capaz de entender que, como señala Diez del Corral, “sobre el pensamiento político se refleja a su vez tanto el metafísico o religioso, de una parte, como las estructuras sociales o económicas de otra, y él mismo se refleja a su vez sobre todos esos planos de la vida histórica”.
Todos los autores reunidos en este volumen coinciden en la particularidad del siglo XIX y el despertar de la conciencia histórica. El hombre se descubre como ser histórico, como ser que acontece en la historia. Los hechos le suceden al hombre como ser que está siendo ahora y deviene lo que es en el tiempo. Sin duda esta conciencia, unida al particular cambio epocal que acontece a lo largo del S.XIX y que todavía hoy sigue, lanza una pregunta al hombre contemporáneo que busca sentido a su existencia en el mundo que vive. El problema de la política, bien resumido por Fueyo, puede consistir en que esta se convierta en una transformación de lo real sin límites, proyectada esencialmente sobre el plano económico y social a través de una cultura tecnológica.
La colección Civitas, Nueva Época, es un encomiable intento, según su director, Benigno Pendás, de “recuperar algunas de las obras clásicas que dejaron huella en la historia del actual CEPC”. Obras que, en una época “sin libertades”, fomentaron un ambiente político desapasionado y constructivo.

seminario Dalmacio

Cap XVII. 1. Del mito contractualista al laicismo.

Vídeo correspondiente a la sesión de 20 de febrero de 2014.

La revolución francesa rompió con la concepción del orden natural por creación emergiendo el principio de inmanencia con su nuevo naturalismo homogeneizador. Atacó al Pueblo de Dios como el cuerpo místico de Cristo con intención de destruirlo. Introdujo así un cambio en la mentalidad dirigiéndola hacia el colectivismo.
Theos es Dios y theios es lo divino. Hablar pues de una ateiología quizá sea un poco exagerado, pues es hablar del simple nihilismo. No obstante, la Revolución francesa lo que hace es romper con la concepción del hombre natural. Aparece la inmanencia, sobre la que descansará todo poder. La Revolución atacó al Pueblo de Dios como el cuerpo místico de Cristo con la intención de destruirlo. Se introduce un cambio en la mentalidad, dirigiéndola hacia el colectivismo, contrario al cristianismo que es personalista. Hayek hizo una distinción entre el verdadero y el falso individualismo. Por un lado está el individualismo proveniente del estado de naturaleza, y por otro el individualismo cristiano ya que, a pesar de la socialidad explítica en la religión cristiana, el que se salva al final es siempre el individuo…

portada conde

Francisco Javier Conde, El hombre, animal político. Ed. Encuentro.

Francisco Javier Conde,  El hombre, animal político, edición y estudio preliminar de Jerónimo Molina, Madrid, Ediciones Encuentro, 2011, 149 pp.

Andrés Felipe Tobón Villada (www.eumed.es

La  figura de Francisco Javier Conde es, sin duda alguna, una de las más admirables  en el campo la filosofía política española del siglo XX. Su papel como pensador  político no queda relegado a la mera apreciación filosófica de los clásicos por  él leídos y los problemas de su tiempo. Conde va hacia adelante y hacia atrás  en la línea temporal del pensamiento filosófico político. Cabalga sobre su gran  envergadura intelectual a través de las múltiples líneas temporales, acaso  burlándose de aquellos que permanecen estáticos en su habitar académico.     portada conde

Quienes  se acercan una vez a la obra de Conde, mentirían al asegurar no querer volver a  ella. Este español del siglo pasado nos obliga a leerlo y releerlo, a pensar en  otros de sus textos, a reconstruir esa telaraña, a veces infinita, con la que  nos encontramos al leer un par de sus escritos.

Esa  es precisamente la naturaleza del libro que hace las veces de excusa para la  elaboración de esta reseña. El hombre,  animal político de Francisco Javier Conde, publicado por primera vez en  1957, y presentado nuevamente en 2011 con la edición y prólogo del profesor  Jerónimo Molina Cano, es una obra monumental, solo digna de la genialidad del  propio Conde.

Con  todo, debo señalar que mi primer acercamiento a Conde tuvo lugar en un breve  estudio que hice de la Revista de  Estudios Políticos. Tras leer muchos artículos, procurar entender la  dinámica que se entretejía en clave de pensamiento político en el seno del Instituto  de Estudios Políticos y, por supuesto, en la España del siglo XX, me encontré  con un nuevo director de la Revista,  heredero de las direcciones formadoras de Alfonso García-Valdecasas y Fernando  María Castiella Maiz, que habían dado lugar a una interesante serie de  discusiones acerca del papel político de la sociedad. Este nuevo director, que  no es otro que Francisco Javier Conde y que dirigiría la revista entre 1948 y  1956, lograría un sutil giro con el que transformaría la Revista, sin obviar la tradición de los anteriores colegas.

Conde,  respetuoso del anterior trabajo, introdujo tenues cambios que dieron lugar a la  conformación de una revista de estudios políticos centrada en dos temáticas  bastante innovadoras para el momento en el que se inscribe, a saber: Teoría del  Estado y Ciencia política. La dirección de Conde continuó la línea teórica  mantenida por Castiella, por ejemplo, sin dejar atrás la impronta española que García  Valdecasas había introducido como primer director de la revista. De este modo,  Conde consintió la unión de ambas preocupaciones, desde las dos temáticas  mencionadas líneas arriba, permitiéndose la pregunta por el cómo, el qué y el  por qué de la formación del Estado español.

Así  dicho, Conde logró integrar una preocupación teórica que se encargara de  inscribir su campo de estudio en la realidad que le era más cercana, tanto al Instituto  como a la Revista de Estudios Políticos,  a saber: España. El filósofo español, como puede percatarse cualquiera que  vuelque su mirada en esa publicación periódica, marcaría la pauta de los  siguientes directores, entre los que se cuentan Emilio Lamo de Espinosa y  Enríquez de Navarra (1956-1960), Manuel Fraga Iribarne (1961-1962) y Jesús  Fueyo (1962-1968). Después de Conde, la primera etapa de la revista mantuvo su  campo de estudio en una doble línea que entretejiera los asuntos de la ciencia  política con los de la filosofía política, en un campo profundamente  interesante como el de la teoría del Estado.

Es  menester señalar que si bien el presente escrito pretende mostrar a los  lectores el libro de Conde como toda una obra digna de ser ubicada en los  anales de la filosofía política, el propio autor insiste en intentar  convencernos de que lo suyo no es un libro, sino ‒más bien‒ unas cuantas  anotaciones dispersas, fragmentadas, sin ningún tipo de orden, que ha tomado a  bien reunir para abrir una breve discusión acerca de la condición política del  ser humano. Sin embargo, contra Conde, no puede obviarse que la reconstrucción  magistral que hace del pensamiento aristotélico, para luego enmarcar la  necesidad de entender el fenómeno de lo político como necesariamente humano, y  a este último como un ser necesariamente político, no obedece simplemente a  unos fragmentos desorganizados, a unos cuantos apuntes que bien pueden quedarse  en la incoherencia. Todo lo contrario, su trabajo es una reconstrucción acaso  necesaria para la nueva modernidad que explica que, en la significación del ser  humano, esto es, en lo que este es,  se encuentra concretamente la condición de lo político.

Para  Conde no es válido indicar que la realización del hombre se encuentra en la  política como acción, pues esto nos llevaría a pensar en la política como una  actividad ajena al hombre, es decir, como algo que éste realiza fuera de sí. El  filósofo señala que el entendimiento de la vinculación del hombre con la política  no está completamente claro en la expresión aristotélica «el hombre es una animal político», pues esta  categorización del hombre solo permite identificar actividades que de este se  desprendan. Para solventar este problema, Conde agrega una palabra más a la  expresión, quedando de la siguiente manera «el hombre es, necesariamente, un animal político». Así, la política no se  entiende solo como una actividad posible del ser humano, esto es, como una que  puede desecharse a pesar de la no consecución de la realización humana. La  política es, con Conde, esencia necesaria del ser humano en su condición de ser  moral. Justamente, lo político en el hombre es tanto potencia como posibilidad  de su realización como ser humano.       conde

La  ontología política que explica Conde, y que el profesor Molina recoge con  amplio entusiasmo, es una muestra clara de la pertinencia con que el autor se  permitía inscribir en el ambiente temático de la época. En esta línea, conviene  recordar que sería Hannah Arendt, curiosamente un año después de la publicación  de El hombre, animal político de  Conde quien escribiera La condición  humana. En este libro, Arendt concibe la política como condición de  humanidad, esto es: se es humano en tanto se tiene lugar en la vida política,  la cual solo es posible bajo la condición de estar juntos. Esta condición es  determinante a la hora de entender el mundo griego y, por tanto, a la hora de  entender la concepción que Arendt tiene de la política.

Sin  intención alguna de malograr la afirmación de una relación directa entre ambos  libros y autores, es interesante que la discusión que tenga lugar en ambos esté  sujeta a similitudes dadas en función de la pregunta por la ontología política  del hombre. Tal escenario indica, más bien, que las discusiones acerca de la  condición del hombre en el mundo, desde escenarios metafísicos dirigidos a la  política, estaban cobrando importancia. Conde, cabalgando sobre las líneas  temporales del pensamiento, también habitó tal discusión.

Sin  el ánimo de resumir el libro para que el lector no vaya a este, sino con la  intención de obligar su visita, baste con que las palabras dichas hasta el  momento hayan servido como escenario de construcción de intriga, curiosidad y,  por qué no, de confianza en la genialidad del trabajo del pensador español.

Andrés Felipe Tobón Villada

Publicado en: http://www.eumed.net/rev/historia/06/francisco-javier-conde.html

Guillotina Tort

Cap. XVII: El giro ateiológico moderno

Sesión del 7 de febrero de 2014

http://www.youtube.com/watch?v=plQGzZo4TNQ

Corte con la Revolución Francesa en la que la Nación sustituye a la monarquía. La Nación se identifica con la clase. Era la burguesía que se hace con el poder. Aparece el pensamiento secular inmanentista. Julien Freund decía que la primera ideología es en realidad la idea de emancipación.
La emancipación cubre además las otras dos ideologías fundamentales: la nacionalista (idea de Nación) y la socialista (idea de clase). El modo de pensamiento ideológico es un modo de pensamiento secularista, secular, de este mundo. Detrás está la idea puritana de establecer el reino de Dios en la tierra, la idea de revolución. Von Stein sostiene que la última revolución política fue la francesa y que, desde entonces, el resto no han sido más que revoluciones sociales…

de Armando Zerolo Publicado en Video
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Petter Moen. “Diario”.

 

Petter Moen. “Diario”. Madrid, Veintisieteletras, 2009, 175 pp.portada petter moen

 

La joven Noruega, independizada en 1904 de Suecia, sufrió el trauma más grave de su breve historia cuando en 1940 el ejército nazi violó su neutralidad ocupando el territorio noruego. La resistencia se organizó entorno a pequeños grupos armados y una potente red de periódicos clandestinos que divulgaban las noticias emitidas en noruego por la radio británica.

 

Petter Moen (1901-1944), a la sazón corredor de seguros, fue uno de esos hombres “normales” que se vio envuelto en la lucha por la libertad y acabó siendo el director del periódico de la resistencia de mayor divulgación, el “London Nytt”, hasta que el 3 de febrero de 1944 la Gestapo desarticula la organización y encarcela al improvisado periodista. Moen murió el 8 de septiembre de 1944 cuando iba a ser trasladado en barco desde Noruega a Alemania cuando el Wetphalen chocó contra una mina y se hundió cerca de la costa sueca. Uno de los cinco supervivientes contó que Moen le había hablado de un diario que había escrito durante su cautiverio perforando con un clavo las hojas de papel higiénico marcando letra por letra y que guardó cuidadosamente en pequeños pliegos en la rejilla de ventilación de su celda. Tras la liberación la policía pudo recuperarlo y descifrarlo para su posterior publicación.

 

Como dijo Jünger, “no se tardará en reconocer que las obras más radicales de nuestra literatura surgieron de los objetivos menos literarios: todas esas informaciones, cartas, diarios íntimos nacidos de las grandes cacerías humanas, emboscadas y desolladeros de nuestro tiempo”. El diario de Moen es el testimonio de un anti-héroe, que siente miedo, dolor y vergüenza de su debilidad. Mira a un mundo que se ha vuelto loco y no comprende la miseria humana, incluida la suya. Ante la presión de la soledad, el miedo y el absurdo, como en un lagar que presiona la uva, Moen empieza verter el caldo más exquisito escondido en la carne. No puede mirar hacia fuera y comienza a explorar los abismos del alma. Se asoma con valentía a su interior y descubre que “el anhelo religioso funciona hasta el final como un mecanismo del deseo”. La verdad pasa a través del sufrimiento y tantos días encerrado en una celda de castigo, solo, golpeado, vejado, sin una palabra amable ni un gesto cariñoso sacan de él una profunda e inquieta soledad. No llega a conclusiones, permanece en una religiosidad psicoanalítica y no consigue salir de sí mismo y su introspección. Ahí se queda su camino y concluye que “la verdad no existe fuera del ser humano”. No es bastante porque se deja el hecho religioso fuera de la ecuación, pero ya es mucho, muchísimo, para una época ideológica que ha pisoteado la individualidad y ha tratado como a escoria a la persona concreta.diario

 

El relato de la cotidianeidad refleja de modo muy honesto lo que es el hombre en su nada, preocupado por la pequeña ración, una colilla de tabaco, un trozo de trapo o una cuerdecita. Todo es motivo para la autoafirmación y la seguridad, y todo es perseguido por los carceleros, que borran de la existencia concreta cualquier signo de humanidad. Prohibido jugar, cantar, escribir y descansar. El objetivo era criminalizar la normalidad. Un detenido seis meses por jugar al billar, otro cinco meses por comprar medio cerdo en el mercado negro, más de seis meses por borrachera, quizás la muerte por una mentira, etc.

 

Todo le es retirado al hombre para conseguir reducirlo a pura materia, sin traza de espiritualidad. La sabiduría perversa de sus carceleros fue saber que el espíritu crece en la sencillez de lo cotidiano, en el sol, en la belleza y en la amistad. Privando al hombre de ello queda reducido a la pura animalidad, y ese era el fin de la cárcel, convertir a la gente normal  en animales. Lo triste es que el método era eficaz y el relato de la degeneración de lo humano es elocuente, al tiempo que también lo es el brillo de la conciencia de algunos presos a quienes la tortura elevó a la categoría de héroes de lo cotidiano.

Por Armando Zerolo Durán.

 

Minientrada

Publicamos una carta de Myroslav Marynovych, amigo de los redactores de este blog, antiguo prisionero político en un gulag soviético, y actual vicerrector de la Universidad Católica de Ucrania, por su actualidad e interés.

What can Ukraine expect from the West now?

I write to you as a former prisoner of conscience of the Brezhnev era. All other titles are rapidly losing sense in the light of the bleeding Ukrainian Maidan.

All my life I admired Western civilization as the realm of values. Now I am close to rephrasing Byron’s words: “Frailty, thy name is Europe!” The strength of bitterness here is matched by the strength of our love for Europe.

If it still concerns anybody in decision-making circles, I may answer the question in the title.

First and foremost, stop “expressing deep concern”. All protestors on the Maidan have an allergy to this by now in these circumstances senseless phrase, while all gangsters in the Ukrainian governmental gang enjoy mocking the helplessness of the EU.

Take sanctions. Don’t waste time in searching for their Achilles’ heel: it is the money deposited in your banks. Execute your own laws and stop money laundering. The Europe we want to be part of can never degrade the absolute value of human lives in favor of an absolute importance of money.

Also cancel Western visas for all governmental gangsters and their families. It is a scandal that ordinary Ukrainians living their simple lives have to provide their ancestors’ family trees to obtain a visa while ruling criminals guilty of murder, “disappearances”, and fraud in the eyes of the whole world enjoy virtually free-entry status in Europe.

Do not listen to Yanukovych’s and Putin’s propagandistic sirens. Just put cotton in your ears. Be able to decode their lie; otherwise they will decode your ability to defend yourself.

Instead, listen to Ukrainian media sacrificing their journalists’ lives to get truthful information. Do not rely so much upon the information provided by your special correspondents in other countries who come to Ukraine for a day or two. Hire Ukrainians who live in this country to translate the Ukrainian cry of pain. Secure money for that right now instead of waiting for funds from next year’s budget.

Come to Ukrainian hospitals and talk to so-called “extremists” who want to “subvert the legitimately elected government,” those who have “cruelly beaten” policemen and “deliberately” blasted explosives to wound themselves.  Yes, the face of war is cruel. But, arriving at the Maidan, these people repeated almost literally what King George VI said to his people on the 3 September 1939: “We have been forced into a conflict, for we are called… to meet the challenge of a principle which, if it were to prevail, would be fatal to any civilized order in the world.”

Go out of your zone of comfort!  Just recall the coddled ancient Romans who refused to do that in time. Cajoling Putin won’t bring you security. Letting him take control over Ukraine could make the world peace even more vulnerable. A Ukraine divided by force won’t bring the world peace, just as a Poland and Germany divided by force didn’t bring peace to the world.

Let us conclude in solidarity with the King and the Ukrainian people: “The task will be hard.  There may be dark days ahead, and war can no longer be confined to the battlefield, but we can only do the right as we see the right, and reverently commit our cause to God.  If one and all we keep resolutely faithful to it, ready for whatever service or sacrifice it may demand, then with God’s help, we shall prevail.”

Myroslav Marynovych

19 de febrero de 2014

What can Ukraine expect from the West now? Myroslav Marynovych

de Armando Zerolo Publicado en Noticias