El paraíso fiscal es la solución.

 Jorge Sánchez de Castro, El único paraíso es el fiscal, Isabor, Murcia, 2014.

Reseña realizada por Pablo Molina.

“Podemos afirmar que si el gabinete de Rajoy logra el saneamiento del déficit público lo hará a costa del monumental expolio de la propiedad privada en que se ha convertido su política económica”. Para escribir y publicar esa frase cuando Mariano Rajoy llevaba unas pocas semanas en La Moncloa habría que tener cierto olfato político, pero es que el autor nació en 1967 y la cosecha de talento ese año en el centro y el sureste de España fue extraordinaria. El artículo del que procede ese texto finaliza con este otro párrafo premonitorio:providencia

Ante la más que probable continuidad de la crisis económica al final de la presente legislatura, a Rajoy le sustituirá, sea cual sea el resultado de las elecciones, una Gran Coalición o Gobierno de concentración PP-PSOE. Será un pentapartito a la española, donde quizás Durán Lérida (“el conseguidor” de indultos para sus delincuentes convictos) sea nuestro Bettino Craxi).

Quien decía todo esto en marzo de 2012 es Jorge Sánchez de Castro, autor de un libro titulado El único paraíso es el fiscal, que la pequeña pero combativa editorial Isabor acaba de poner en las librerías. Cómprenlo; es corto, espléndido y con un título perfecto para provocar al vecino gafapasta de la tumbona de al lado este verano.

Sánchez de Castro reflexiona a lo largo de estas páginas sobre la única alternativa a la devastación que el canibalismo estatal produce en sus fuentes de riqueza. La presión fiscal, de niveles confiscatorios a pesar de las dificultades para las empresas y familias españolas durante la crisis, pone de relieve que lo importante para el Gobierno, cualquier Gobierno, es la supervivencia de las instituciones que dependen de él. Lo que pase con los contribuyentes sólo les preocupa en el horizonte temporal de una, dos legislaturas a lo sumo. No es casual que los famosos recortes presupuestarios contra los que clama la izquierda (a riesgo de que la derecha la desbanque del trono del despilfarro) no hayan afectado más que levísimamente al inmenso aparataje estatal con que toda democracia se dota para cumplir adecuadamente sus funciones, que son todas las que sea capaz de imaginar el más concienciado de las juventudes de cualquier partido político recién llegado a un cargo público.

bienestar

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España convertida en un paraíso fiscal. Y lo asombroso es que resultaría factible porque entre el fárrago dispositivo de la UE hay un arbitrio sobre el régimen impositivo de las Islas Azores que facultaría a cualquier comunidad autónoma a hacer algo parecido, salvando los privilegios en materia de normativa fiscal de los que disfrutan las haciendas forales (o fórrales, que así prefiere llamarlas el autor). Como exclamaríamos en estos momentos si lleváramos melena, chanclas y piercings “Sí se puede”. Pero ni la izquierda ni la derecha en activo lo permitirían, y mucho menos los nuevos superdemócratas que han aparecido en el circo ideológico para explicar que nuestro problema es que el Estado nos roba muy poco. En este juego del gallina, en el que pierde aquél que se detiene más tarde en la carrera hacia el precipicio (véase el problema catalán, lúcidamente explicado también en este libro), la única esperanza de los productivos es que surja pronto una nueva burbuja que distraiga la atención del fisco de nuestras cada vez más magras haciendas. O eso o, como dice Sánchez de Castro, “que los candidatos entre los que el pueblo tenga que elegir se parezcan mucho a Batman o Mourinho”.

Publicado en http://www.libremercado.com

Jorge Sánchez de Castro, El único paraíso es el fiscal, Isabor, Murcia, 2014.

Lo que Europa debe al cristianismo. Dalmacio Negro

Lo que Europa debe al cristianismo

Título: Lo que Europa debe al cristianismo

Autor: Dalmacio Negro Pavón

Editorial: Unión editorial

Año: 2004

Madrid, 337 págs.

(para comprar pulse aquí)

por Ignacio Álvarez O’Dogherty, doctorando en la universidad CEU-San Pablo

Este ensayo realizado por el profesor Dalmacio Negro en 2004 aborda la crisis existencial que Europa vive en su conflicto interno por o contra la religión. Una situación que podría calificarse de paradigma histórico pues jamás civilización alguna conoció un problema de tal naturaleza, en el que todo un continente intenta zafarse abiertamente de la religión que la ha concebido sin poder dejar de estar, paradójicamente, en continuo diálogo con ella. De tal modo que el que hasta hace unos siglos fue el continente más eminente, influyente, misionero y dinámico del planeta es el mismo que ahora existe de manera más remota, anémica y desorientada. Una Europa que, aún a expensas del auxilio que le confieren multitud de agentes externos y de su manifiesta impotencia desde hace ya algo más de un siglo, no parece tener nunca la pretensión de renuncia a su primacía histórica.

Entre el escepticismo acerca del proyecto de unificación política europea, el insustancial paficismo humanitarista que lo sustenta como ideología de base, la creciente influencia de la religión islámica en países como Francia, la incertidumbre existencial relacionada con la cuestión de la natalidad, la estética postmodernista asentada tras mayo del 68, el problema financiero y de propiedad, el auge de ciertos nacionalismos con una deriva aún más progresista, el general hastío consecuencia de la increencia y la escasa respuesta muchas veces por parte del clero y de los laicos, podemos afirmar que Europa se encuentra ante una gran encrucijada que seguramente no esté sabiendo interpretar.

La pregunta pertinente es entonces si Europa es capaz de encontrar una identidad y un sentido con ese extraño odio hacia sí misma, ya que si sólo consigue, como decía el cardenal Ratzinger hace unos años en el Senado italiano, “ver de su propia historia lo que es censurable y destructivo, al tiempo que no es capaz de ver lo que es grande y puro”, no le quedará más que reinventarse a partir de la nada, como parece estar haciendo especialmente en estos momentos. No obstante, la fisionomía de Europa es y seguirá siendo cristiana, y la tesis de fondo en este libro es que hasta el nihilismo con que hoy ineludiblemente nos topamos tiene unos rasgos configurados por el cristianismo. Por ello Dalmacio Negro concluye el libro con toda una serie de 20 ideas madre o formas clave que caracterizan aquello que solemos entender por cultura europea. Desde el concepto de democracia, la idea de progreso o hasta el hecho mismo del Estado, todo resulta verdaderamente poco comprensible sino es por su transmutación sufrida a raíz de la Fe. Por eso, podemos afirmar que las cenizas a partir de las cuales el fénix europeo querrá renacer una y otra vez, siempre estarán compuestas de componentes cristianos, aún a riesgo de quedar finalmente desvirtuados.

Al final, en este camino de pérdida de forma e identidad, parece no obstante un factor decisivo el solipsismo en el que Europa empezó a instalarse tras la Revolución francesa, algo que se materializó en esa corriente que hemos denominado como Romanticismo. La subjetividad se acentuó entonces de manera particular, así como la dicotomía violenta entre un pasado mitificado y un futuro vertido hacia optimistas utopías: el siglo de las revoluciones sociales nacería de esa contraposición entre el yo y el mundo (no-yo), en un movimiento que de alguna manera sobrevive a nuestros días, siendo además el Estado moderno el encargado de encauzar desde entonces este impulso de “destrucción creadora” a través de sus reinterpretaciones ideológicas de la realidad o, en otras palabras, de su proyecto, consciente o no, de la salvación de la humanidad en este mundo a través de las ideologías civiles.

Ese sentido del yo del nihilismo siempre va a encontrar en algún momento una brecha en la idea de “relación”, igual que en la de “trascendencia” y es muy seguro que, instalados en el voluntarismo absoluto, el futuro inmediato de Europa se juegue razonablemente en la respuesta creativa proveniente de estas dos realidades. El porvenir deberá de distinguirse del futuro; la promesa, del proyecto político. La brecha del nihilista es oportunidad de encuentro y el escenario está servido.

 

 

Minientrada

Acto en el Ateneo de Madrid: La Política en los filósofos del personalismo.

 

Conferencias:

“¿Qué es lo que Podemos? Reflexiones desde el Personalismo” por Juan Manuel Burgos Velasco, Profesor Titular de Filosofía de la Universidad San Pablo CEU, Presidente de la Asociación Española de Personalismo y de la Asociación Iberoamericana de Personalismo

“Política y bien común” por Teresa Cid Vázquez, Doctora en Derecho por la Universidad Complutense y Profesora de Pensamiento Político y Cultural en la Facultad de Derecho de la Universidad San Pablo CEU

“La persona y lo público: ¿politización del fuero interno o personalización del foro externo?” por Alonso Muñoz Pérez, Licenciado en Ciencias Políticas y en Filosofía, Máster en Política y Democracia (UNED), Doctorando y Profesor Asociado de Ciencia Política en la Facultad de Derecho en la Universidad S. Pablo CEU

“El compromiso político en el Personalismo Comunitario a los 100 años de la muerte de Charles Péguy” por Juan Carlos Vila Alonso, Licenciado en Filosofía, Doctorando y Experto en Personalismo

” Valores del Personalismo Comunitario aplicados a la Política” por Antonio Piñas Mesa, Profesor Titular de Filosofía, Antropología y Filosofía del Hombre, Universidad San Pablo CEU

Presenta: Victoria Caro Bernal, Secretaria de la Sección de Filosofía

Sala Nueva Estafeta

Miércoles, 9 de julio de 2014 – 19:00

http://www.ateneodemadrid.com/index.php/esl/Agenda/Actividades/IX-Jornada-de-Humanismo-Personalista.-La-Politica-en-los-filosofos-del-Personalismo

Cartel - La Política en los filósofos del Personalismo

IX Jornada de Humanismo Personalista: La política en los filósofos del personalismo