Prolegómenos a toda política futura que pueda presentarse como alternativa

Por Alonso Muñoz Pérez

5852582-L“…añadiremos que cuando un pueblo ha sido dirigido durante mucho tiempo por una aristocracia cerrada o semicerrada, es casi inevitable que en ella nazca y se acentúe un espíritu de cuerpo o de casta por el cual sus miembros se creen infinitamente superiores al resto de la humanidad. Este orgullo, que a menudo es acompañado de una cierta frivolidad espiritual y de un culto excesivo a las formas exteriores, hace de tal modo que fácilmente aquellos que están en lo alto crean que todo les deba ser espontáneamente debido, sin que ellos tengan deber alguno respecto de los que están fuera de su casta. Éstos son considerados como meros instrumentos ciegos de sus miras, sus pasiones y sus caprichos…”.

Esto afirmaba el pensador político italiano, Gaetano Mosca, en sus Elementos de ciencia política (1895) al analizar las formas y organizaciones de la clase política (Parte II, cap. IV, VI). Cualquiera que tenga contacto no ya con el mundo político sino con el simple mundo de la empresa o de cualquier organización reconocerá en los de arriba el espíritu de cuerpo (o de casta) antedicho: orgullo, frivolidad espiritual, culto a las formas exteriores, exigencia irresponsable a los inferiores. Es una especie de fariseísmo político, propio de los actuales cuadros dirigentes en España.

Así, hoy nos encontramos entre la Caribdis del oligarquismo neo-franquista del 78 y la tentadora Escila de un revival del alegre festival del 89 (de 1789). La responsabilidad de este impasse no está del lado de los nostálgicos del Terror jacobino. Más bien la responsabilidad de esta situación política proviene, según nos relata Michael Burleigh, de:

“las deficiencias y limitaciones de los partidos existentes. [Éstas] deben de ser sin duda las causas que explican en parte el éxito extraordinario de los nacionalsocialistas, que a partir de 1928 pasaron de un apoyo de poco más del 2 por ciento de los votos, que no les daba derecho ni a un solo escaño en el Parlamento alemán, a más del 37 por ciento cuatro años más tarde” (El Tercer Reich. Una nueva historia, Madrid, Taurus, 2002, p. 95).portada-tercer-reich_med

Por tanto, y a falta de una alternativa real (y sensata) a día de hoy, nos queda sólo el terreno de la posibilidad. Así, nos preguntamos more kantiano, por las condiciones necesarias que debería reunir la realidad para dar a luz una política alternativa al actual cul-de-sac de nuestra vida colectiva. Estas condiciones son dos: organización y visión política.

1. En efecto, en primer lugar, esa posible alternativa requerirá, como evidencia cartesiana de la acción política, un Nosotros. No me refiero a una masa de sans-mileuristes, sino a un grupo más o menos reducido que medianamente organizado, pueda aglutinar un cambio político. Esta claro que sin sujeto colectivo no hay acción colectiva y por tanto al Cogito ergo sum del plano antropológico, le deberá suceder en analogía un Actúo con otros luego existo. O más sencillamente, en términos mosquianos, una mínima organización. Mas esta evidencia de Perogrullo nunca podrá darse sin un elemento cognitivo. Es más, hoy en día hay que señalar: imposible sin un elemento intelectual. Y es en este paso donde las buenas intenciones de mucha gente naufragan repetidamente. Pues no es una exigencia evidente.

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Mariano Rajoy pone de su propia mano al lado de “Presidencia del Gobierno” un “Yo” rodeado con un círculo. La interpretación más benévola es que tiene problemas de memoria.

En las legislaturas Zapatero pudimos asistir al auge y caída -aunque muchos todavía no se han dado cuenta de esto último, ni han sacado la correspondiente lección- del hazteoirismo. Grandes movilizaciones que, sin duda, implicaban una organización y una gran movilización de sectores sociales hasta entonces alejados de toda implicación política e incluso pública. El resultado ha sido: nada de lo de Zapatero ha cambiado y la tercera legislatura de Zapatero Segundo (alias Mariano “Yo presidente” Rajoy) avanza viento en popa a la porra España. Además la tentación de la guillotina es cada vez más comprensible y, según algunas opiniones publicadas y encuestas cocinadas, cada vez más popular. Así la granja España se debate entre quedarse con el Napoleón conocido o apoyar al Snowball por conocer. Sin embargo, lamento tener que dar la noticia, ambos aspiran a lo mismo y pertenecen a la misma especie gobernante de la orwelliana Rebelión en la Granja. Hoy en día, no hay alternativa política (sensata). Pero no por falta de organización de los sensatos que por aquí queden, sino porque nadie ha presentado algo distinto, no digo ya mejor. Entre la siesta anglo-socialdemócrata de la actual castita y el ensueño del leninismo bananero no hay alternativas que no sean como mucho las personalísimas o cosméticas.

2. Eso nos lleva, en segundo lugar, a que el problema, queridos compatriotas hispanos, es intelectual: mientras no resolvamos qué significa lo público, qué problemas tiene la forma política estatal y qué modos modernos (vade retro tradicionalismo esteticista) de vida colectiva necesitamos, nunca podremos salir de esta polaridad estéril. Son, sin embargo, muy pocos los que están dispuestos no ya a embarcarse, sino tan siquiera a apoyar la reflexión política intelectual que pueda dar el imán intelectual y estético a toda organización que aspire a un discurso propio. En mi opinión dicha reflexión podría salir de dos grupos sociales: los católicos con inquietud intelectual y los desencantados de las religiones políticas. De donde, por definición, no podrá salir una alternativa es de los “católicos” comprometidos en salvar el sistema y de los creyentes en algún sucedáneo de religión política, sea esta el liberalismo anglo -Qué alegría cuando me dijeron, vamos a trabajar a Londres o a Nueva York- o el Zozialismo del siglo XXI, que es como el del XIX pero con el palo en otro sitio.

Esto significa, uniendo la condición primera con la segunda que hemos de organizarnos para pensar. Pensar qué es una economía real y no la irracional de deuda y gasto estatal irresponsable. Pensar qué es el Derecho hoy en día y si, por ejemplo, se puede hacer un sistema jurídico al margen del estatal. Pensar cómo afrontar la necesidad de atención médica desde algo que no sea una burocracia de protocolos anónimos (estatales). Pensar en cómo vamos a educar a nuestros hijos y no sólo renunciar a la procreación a favor de un mayor tiempo para consumir. Pensar qué sentido tiene la Universidad, además de cumplir con probidad prusiana y conciencia luterana el ciclo de la gestión de calidad (ISO 14000). Pensar si hay modos de retejer el espacio de lo público, desde hace mucho tiempo expropiado y -lo que es peor- destruido por el “mundo administrado”.Image760

A los desengañados de las religiones políticas hay que decirles que no caigan en el escepticismo o en el cinismo amargado. Que tampoco caigan en la melancolía del individualismo. Hay quien os comprende y quien os espera para pensar juntos muchas cosas. A los católicos con cierta inquietud intelectual hay que decirles que no se dejen seducir por esas mismas tentaciones. Con el estrambote del deber de resistirse a reducir todo al buen comportamiento moral. Y a salvarme yo y el resto qué le vamos a hacer.

Como motivación a contrario, si alguien quiere saber qué nos deparará el futuro si no nos organizamos para pensar juntos con esperanza, no tiene más que ver la Alemania de Weimar: los creyentes burgueses fagocitados, los intelectuales o aislados en la cárcel de su propio Yo o entregados a legitimar las injusticias más perversas, la clase política entre la socialdemocracia oligárquica o la nueva oligarquía völkisch, la de la revolución nacional popular. Así que como dijo Orwell en su última entrevista, ya enfermo de tuberculosis en su lecho de muerte,

“la moraleja que hay que sacar [de la posibilidad de que 1984 sea nuestro futuro] es muy sencilla”. Y volviéndose a la cámara, mirando al espectador señala: “Don’t let it happen! It depends on you”. No dejes que ocurra. Depende de ti.

¿Nos atreveremos a entregarnos al pensamiento como acción política eficaz para toda política futura que pueda presentarse como alternativa?

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4 comentarios el “Prolegómenos a toda política futura que pueda presentarse como alternativa

  1. Excelente reflexión sobre los prolegómenos de cualquier alternativa política, que se salga de la “aspiración a lo mismo”, a la misma granja orwelliana a la que aspira toda política presente, más allá de la etiqueta con que se presente. Y sin duda, cualquier alternativa política que quiera salir de la jaula en que se encuentra encerrado el pensamiento político actual, “nunca podrá darse sin un elemento cognitivo” como afirma el autor.
    También coincido con el autor, en que los grupos mentalmente capaces para abrir la puerta de esta jaula, se encuentran entre los católicos que no pueden digerir las pretensiones de la metafísica invertida por las religiones de la política, y los que están hartos de vivir en jaula o nunca les gustó. Es decir, los rebeldes, que les gusta eso que se llama libertad.
    “Don’t let it happen! It depends on you”

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