“El liberalismo triste”. Carlo Gambescia.

“El liberalismo triste”. Carlo Gambescia. Madrid, Ediciones Encuentro, 2015, 205 pp. 15€.

El liberalismo, como realidad política, surge a principios del siglo XIX y desde entonces se ha convertido en un concepto difícilmente clasificable. El ensayo de Carlo Gambescia, recientemente publicado en español con la excelente traducción de Jerónimo Molina, tiene la doble virtud de realizar un inteligente catálogo de las diferentes corrientes liberales y de esbozar un tipo de liberalismo, el triste, muy útil en nuestros días.liberalismo

¿Por qué es triste el liberalismo y qué tiene de liberal esa tristeza? Es triste porque parte de la realidad y del presente y, por tanto, plantea una acción política melancólica que surge de la desproporción que se da entre la vida tal y como se nos aparece y los anhelos y deseos más profundos que tiene el hombre. Es una tristeza que no lleva a la derrota y que tampoco parte del fracaso, sino que cuenta con que, en efecto, hay una inmensa distancia entre los fines últimos del hombre y la realidad presente en la que comienza su acción. Esta desproporción es estructural en el hombre y, por tanto, también en la política. De este modo, el liberalismo triste, cuya esencia es el realismo, “se cuida muy bien de dibujar con tonos proféticos un mundo futuro perfecto”. No renuncia a actuar en el mundo ni mucho menos a mejorarlo, pero siempre desde la constatación real de que “del leño retorcido del que el hombre está hecho no puede salir nada enteramente derecho”. La naturaleza falible del hombre, ni mucho menos perfecta, genera en la acción una tristeza o melancolía porque nos pone ante nuestros ojos que el problema de la liberación humana excede con mucho los medios políticos. Y es precisamente esto lo que el liberalismo triste tiene de liberal, esta desconfianza en el poder como solución a los grandes problemas que afectan a todo hombre. Porque si bien es cierto que el hombre desea la liberación, si acude a un poder político para que le ayude, el resultado es, y siempre será, que acabará cayendo en un yugo peor que aquel del que pretendía librarse.

plantaba arboles

El liberalismo triste es un liberalismo posible, con los pies en la tierra, que revisita una y otra vez la realidad presente para enfocar siempre desde un prisma nuevo la acción concreta. No parte de un gran proyecto realizado de una vez por todas al que la realidad debe conformarse con mayor o menor violencia, sino que el plan es renovado una y otra vez según se presentan los hechos. Puede parecer conformismo, pero nada más alejado de la verdad, porque conformismo sería no desear la mejora del presente, y no es esto lo que Gambescia propone. Su liberalismo triste quiere mejorar lo presente y para ello debe conocerlo y, sobre todo, respetarlo según lo que es.

Para el autor, los compañeros de viaje de este realismo político iniciado quizás con Burke, serían Freund, Tocqueville, Pareto, Mosca, Ferrero, Croce, Weber, Ortega y Gasset, Jouvenel, Röpke, Aron y Berlin, de los que hace un inteligente comentario y cuya lectura vuelve a ser hoy imprescindible. A un lado y a otro de este liberalismo posible, “árquico” según el autor, se encuentran los “enemigos del liberalismo” y las distintas familias liberales.

La taxonomía que Gambescia realiza del liberalismo es muy útil y pocos autores se atreven hoy en día a adentrarse en el mundo de la historia de las ideas para realizar una comprensión general de la cuestión. Con una sencilla división tripartita entre “liberalismo micro-árquico”, “liberalismo an-árquico” y “liberalismo macro-árquico”, el autor nos ayuda a comprender posturas liberales extremas y sus familiaridades, como pueden ser por ejemplo las parejas de Hayek y Keynes, Smith y Stuart Mill, Chicago y Austria, etc., y sirve también para comprender por qué hay liberalismos que defienden un Estado pequeño, por qué hay otros, como el de Rothbard o Hoppe, que son anárquicos, o por qué, en el otro extremo, es posible que haya liberales que potencian un Estado enorme.

El problema de la política es, precisamente, intentar eliminar el problema o, lo que dicho en términos más clásicos, utilizar la política para eliminar la condición de lo humano. Este libro es un inteligente recuerdo de esta verdad tan importante y que con tanto dolor se nos ha hecho presente en el siglo XX.

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2 comentarios el ““El liberalismo triste”. Carlo Gambescia.

  1. Carissimo Amigo:

    Sabe como poderei conseguir o livro, gostaria de fazer uma recensão para a Revista Mises-Brasil de que sou Co-Editor? Fico a aguardar, forte Abraço, José Manuel Moreira

    Me gusta

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