¿Hay que votar?

¿Es mejor votar que no votar? ¿O es mejor no votar? La respuesta debe ser personal y muy cercana a las circunstancias concretas. En esta breve entrada solo queremos aclarar que no votar es una forma tan legítima como otra cualquiera de participar. No votar también es una postura política legítima.urna electoral

El sistema democrático tal y como lo conocemos hoy exige del ciudadano el voto. Personas bien formadas y con buena intención entienden que no votar supone indiferencia o derrota. Este modo de pensar, según el cual el voto, más que un derecho, es una obligación moral, proviene de Rousseau y su particular idea de la ciudadanía. Para el ginebrino la “voluntad general” exige el compromiso moral de todos, y el que no compromete su querer al “querer de todos” es un traidor. Las consecuencias totalitarias de esta tendencia moralizante se vieron, primero, con la Revolución Francesa y, posteriormente, en los siglos XIX y XX con ejemplos conocidos por todos. La lógica del Estado Moral, y la consecuente moralización del voto, lleva a excluir al diferente y criminalizar al opositor. Esto es lo que justifica las purgas y guerras de raza o ideológicas, entre otras cosas.

Según Dalamacio Negro:

“El sistema de poder existente en España no es un régimen u orden político. No obstante, gente responsable e independiente sugiere votar en blanco.  El voto en blanco descalifica ciertamente  a los partidos concurrentes, pero deja intacto el sistema que los produce.  Eric Voegelin describió muy bien su naturaleza: mientras «en la [auténtica] ciencia política, se trata, más allá de la corrección de las proposiciones, de la verdad de la existencia», en un sistema, la verdad es intrínseca al mismo y el poder político la impone como la verdad absoluta.

La única respuesta política frente al sistema consiste en ejercitar el derecho de resistencia. Votar en blanco es aceptar pasivamente el sistema. Abstenerse es  ejercitar la libertad -«el derecho de cada hombre a cumplir con su deber» (José Martí)- desobedeciendo pasivamente al consenso político entre los partidos del sistema. (http://www.diariorc.com/)”.

No votar es una postura legítima de aquel que no está de acuerdo con el sistema. Es el clásico derecho de resistencia, tan legítimo como otro cualquiera. Muchas veces la desobediencia implica una responsabilidad y autoconciencia mayor que la obediencia, aunque es cierto que no siempre. No alzar la mano y mantenerse pasivo puede tener más consecuencias que levantarla. Abstenerse puede hacer más daño al tirano que votar en su contra. Jüger, en “La emboscadura”, lo explica muy bien.

No queremos animar el voto en ningún sentido, sino simplemente aclarar las distintas posibilidades de participación en la política: Se puede votar a un partido, se puede votar en blanco y se puede no votar. Todas ellas son opciones políticas. Dependerá de las circunstancias cuál de ellas sea la mejor en un caso determinado.

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Programa de radio “Platón regresa a la Caverna”

Presentamos el programa de radio “Platón regresa a la Caverna” organizado por el profesor y miembro del Seminario, Domingo González Hernández.
PROGRAMA DE CADENA IBÉRICA PRESENTADO POR DOMINGO GONZALEZ, DONDE SE ENCUENTRA UN ANÁLISIS CRITICO, PENSAMIENTO E IDEAS
 
Sobre la muerte del pensamiento y la corrección política:
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