El individuo sin individualidad. Ed. Encuentro. 90.pp.

Nuestra época, es una de esas etapas de la historia, en las que la individualidad está como apagada y casi desaparecida.

 

El individuo sin individualidad. Giuseppe Capograssi, Editorial Encuentro, Madrid 2015, 90 pp.

Reseña de Javier Aparicio González

 

Por primera vez se ha traducido al español la obra del abogado y filósofo italiano Giuseppe Capograssi (1889-1956). El autor, asegura en “El individuo sin individualidad”, publicado en 1953, que “nuestra época, es una época de desaparición del yo”. Con estas sorprendentes palabras, el pensador italiano, cuyas inquietudes recuerdan a Ortega, analiza los síntomas de agotamiento carnal y espiritual, que vive el hombre contemporáneo, abrumado por la propaganda cuya influencia bloquea, dificulta o impide el resurgir de una verdadera personalidad que está escrita en el corazón de cada hombre.

En los primeros capítulos, Giuseppe Capograssi analiza el concepto de individuo y lanza a modo de grito la siguiente pregunta: “¿Qué nos distingue?”. Para el pensador italiano todo individuo anhela llegar a ser uno mismo, “alguien único e independiente”. En este proceso de consolidación de la personalidad, Capograssi considera que la voluntad tiene un papel importante. Ya que ésta “va formando de elección en elección, de decisión en decisión, la individualidad del individuo. Frente a los continuos problemas que intereses, fines y pasiones le ponen delante, acepta y rechaza, dice sí o no, construye o destruye, respeta o viola.” Para el autor, existe una maduración de la voluntad, y lejos de todo pelagianismo, el filósofo italiano ve dentro de ella un germen, una “fuerza misteriosa”, “siempre nueva y fresca, que da vida”, cuya existencia contribuye a la formación de individualidades originales y por tanto a la imprevisibilidad de la historia. Pero este germen, que como todo brote inicial de vida es débil, “está expuesto a todos los golpes de la historia.” Capograssi afirma que en algunos momentos históricos esta fuerza prevalece y en otros no. Nuestra época, es una de esas etapas de la historia, en las que la individualidad está como apagada y casi desaparecida.

En la segunda parte del libro, el pensador itálico analiza los síntomas de la desaparición del yo. Capograssi considera que las formas de organización social, y el modelo actual de trabajo agudizan la situación, ya que “imponen al individuo disciplinas encaminadas a reprimir o rechazar precisamente la individualidad de cada individuo.” Tampoco el ambiente, de fuerte propaganda, que promueve una cultura de masas homogeneizadora, ni el ordenamiento jurídico, ni los regímenes políticos, basados en “oleadas emocionales irresistibles que sublevan a pueblos enteros” y cuyo paradigma ha sido el campo de concentración, en el que individuo se presentó en “forma de tal miseria, tal postración, tal cancelación de la fisionomía humana” que era imposible detectar la personalidad de cada uno de estos seres humanos, favorece la situación.

Pero el mayor drama de este ser humano, es que ha perdido el sentido de un Dios presente y la experiencia religiosa. Además del sentido de la vida histórica, lo que provoca que los pueblos renieguen “de todo lo que han bregado en el pasado para formarse y ser ellos mismos.” Todo esto genera un hombre que vive a toda prisa, obsesionado con fines prácticos, consumista y desenraizado, incapaz de mirar al otro, y que vive olvidando su conciencia y su destino. Además, Capograssi critica a Schopenhauer y Hegel, ya que considera que como muchos de los sabios de este tiempo, no ofrecen una ayuda real para explicar al hombre actual lo que le pasa, llevándole así a una postura de renuncia.

Finalmente, el filósofo italiano expone una idea original sobre la necesidad que tiene el hombre actual de liberación individual, basada en lo que Capograssi denomina la “ética de la extravagancia”. Cuyo fin es, en muchas ocasiones, “la inversión por la inversión” que paradójicamente, confirma al individuo en su vacuidad y carencia de personalidad.

Sin embargo, y lejos de perder toda esperanza, Capograssi propone que cada uno de nosotros trabaje “para que las posibilidades positivas prevalezcan sobre las negativas.” En primer lugar, viviendo y teniendo un juicio claro sobre la situación actual. Y finalmente, realizando un verdadero redescubrimiento del corazón, del que según el libro de los Proverbios, “brotan las fuentes de la vida”.

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Un comentario el “El individuo sin individualidad. Ed. Encuentro. 90.pp.

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