Antropoceno

¿Acaso hemos fracasado como especie? ¿Somos la peor plaga? Y, por tanto, ¿ha llegado el fin de la política y tenemos que tirar el bastón de mando? ¡Todo lo contrario!

Antropoceno. Manuel Arias Maldonado (@goncharev) Ed. Taurus. 2018.

El concepto “antropoceno” obedece a una feliz expresión acuñada por el químico Paul Crutzen para designar el sello geológico que la actividad humana ha dejado en el planeta Tierra, dando fin al Holoceno. Tiene tres significados diferentes: como periodo de tiempo, como momento de la historia natural y, lo que más nos interesa ahora, como una imagen para repensar la realidad sociopolítica. Es un término muy querido por los ecologistas de diverso cuño que Manuel Arias Maldonado incorpora con gran fortuna a la filosofía social y política.

La expresión “cambio de época” ya es un lugar común y pocos ámbitos se escapan a su influencia. La dificultad, no obstante, radica en saber en qué consiste. En este original y bien documentado ensayo publicado por la editorial Taurus el autor ofrece importantes claves. Partiendo del impacto que la actividad humana ha dejado sobre el planeta a lo largo de la modernidad tardía, aproximadamente desde la “Revolución industrial”, y dando por sentados los hechos denunciados por el ecologismo, como el cambio climático, la disminución de la naturaleza virgen, la urbanización, la agricultura industrial, las infraestructuras de transporte, las actividades mineras, la pérdida de biodiversidad, la modificación genética, los avances tecnológicos, etc., el autor se pregunta por la legitimidad de la acción del hombre.antropoceno 2

¿Acaso hemos fracasado como especie? ¿Somos la peor plaga? Y, por tanto, ¿ha llegado el fin de la política y tenemos que tirar el bastón de mando? ¡Todo lo contrario! La modernidad tardía cantaba el fin de la política, y la posmodernidad se ha dado de bruces contra la naturaleza devolviéndonos la libertad perdida. “El Antropoceno constituye un oportunidad, se trata de que trabaje para nosotros, reabriendo el debate sobre la buena sociedad”.

No es fácil datar el fin de la Edad Moderna, pero si tenemos en cuenta algunos de sus rasgos más señalados, como son el racionalismo, la subjetividad, la separación de naturaleza y técnica y, espiritualmente hablando, la confianza absoluta en el poder humano, podemos decir que algo está cambiando. No se puede poner una fecha exacta, pero los hongos nucleares de Hiroshima y Nagasaki, Auschwitz, el Telón de Acero, las fotos que el Apolo XI mandó de la luna o Chernóbil, han cambiado para siempre la conciencia del hombre y su relación con el Mundo. No hay duda, y no hay más que ver las distopías al uso, ya sean de zombis, catástrofes naturales o máquinas malvadas sometiendo al hombre para ver que el miedo, la sospecha y la desconfianza en el hombre han llegado a la cultura de masas. A otro nivel, son muchos los científicos que se preguntan si la relación del hombre con el planeta es sostenible. Así, en realidad lo que está sucediendo, como señalaba Romano Guardini, es que “en la conciencia de todos brota el sentimiento de que nuestra relación con el poder es falsa y de que incluso este creciente poder nos amenaza a nosotros mismos”.

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Publicado por:

Armando Zerolo @armandozerolo

en El Debate de hoy @eldebatedehoy

 

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