“¿Por qué el Dios del amor permite que suframos”? Greshake.

¿Por qué el Dios del amor permite que suframos?

Breve ensayo sobre el dolor

Gisbert Greshake

Ediciones Sígueme, Salamanca 2014

133 páginas

Reseña de Javier Aparicio González

¿Por qué sufrimos? ¿Por qué el dolor en sus múltiples y desgarradoras manifestaciones? Enfermedad, desamor, sueños rotos, desesperanza, tristeza, sentimiento de culpa, guerras, desastres naturales, sufrimiento de los inocentes…¿Será Dios un malvado que se complace en el sufrimiento? ¿Es el dolor el gran argumento del ateísmo? Para el teólogo alemán Gisbert Greshake (1933-) eludir estas preguntas significaría renunciar a una “fe razonable” y es que una fe que se vuelve “irracional” siempre degenera en ideología e imposición hacia el otro. En este breve ensayo Greshake nos propone vías de integración y transformación del dolor.

Cuando el dolor golpea se experimenta un desgarro interior que se apodera por completo de nuestra persona. Así, el dolor, entendido como “lo oscuro”, “lo que oprime”, lo agónicamente autorreferencial,  se manifiesta hacia el mundo exterior en violencia psíquica e incluso física que golpea y hiere a los demás, “impregnando por completo las estructuras de la historia”, ya que somos “relacionalidad”.

Pero entonces…¡¿podemos hacer algo frente al dolor?! El primer paso para afrontar el dolor es no censurarlo: el dolor está presente y forma parte de mi humanidad. Frente a la tentación prometeica del hombre moderno del “yo puedo con todo” y del “yo puedo puedo hacerlo solo”, reconozcamos que todos tenemos límites y que todos vamos a pasar por etapas de dolor y sufrimiento a lo largo de nuestra vida. Este camino no lo podemos hacer solos. El dolor en compañía se vive de manera diferente. El acompañamiento reconforta, sobre todo si huye de frases hechas, cuida el diálogo o simplemente se manifiesta en “presencia silenciosa”. Sin embargo, inevitablemente el dolor aparece como anuncio de la propia muerte. Decía el personalista francés Gabriel Marcel  “amar a alguien significa decirle tú no morirás jamás…tú debes existir, tú no puedes morir”.

La oración puede abrir una vía nueva para manejar el dolor. Toda persona en un acto de libertad interior puede acudir a la oración, que es diálogo íntimo y personal con el Misterio. Este gesto rompe la autorreferencialidad del dolor (siempre centrípeto), permite alzar el rostro, salir fuera de sí, buscar.

Sin embargo, hay cotas de dolor que son insuperables: el silencio de Auschwitz, el llanto de un niño inocente… ¿Acaso Dios no cobra un peaje demasiado alto por la libertad y el amor de la creación? Decía la filósofa Simone Weil, comentando esta pregunta que aparece en “Los hermanos Karamazov”, “ofrézcaseme lo que se me ofrezca en compensación de las lágrimas de un niño, nada hay que pueda llevarme a aceptarlas. Nada, absolutamente nada que la razón idee”.

Pero ¿y si este océano de mal, de sufrimiento y de límite a pesar de todo no tuviera la última palabra? Podemos decir que a lo largo de la historia de la humanidad “las carencias físicas y los dolores psíquicos han sido a menudo el punto de partida de logros supremos en el arte, la filosofía, la ciencia y la economía”.

Finalmente para Gisbert Greshake la propuesta cristiana es cuanto menos provocadora, especialmente para afrontar la cuestión del dolor. Dios “se introduce en el dolor haciéndolo suyo”, “sufriendo en su corazón y en su cuerpo” hasta llegar al extremo de la cruz. Jesús mendiga así el corazón del hombre. Para el teólogo alemán  el nazareno rompe la espiral de mal y violencia presente desde siglos en la Historia, tomándola sobre sí. La novedad cristiana es “belleza desarmada”, como dice Julián Carrón, y “promesa de resurrección”. Y es que “el que sufre en amor y por amor, sigue el camino de Dios que prefiere sufrir con la creación antes que retirarle su libertad.”

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El tiempo regalado. Un ensayo sobre la espera. Andrea Kohler

“La espera que nosotros nos imponemos es siempre el intento de no adaptarnos a nuestro sentido del tiempo”.

El tiempo regalado. Un ensayo sobre la espera

Andrea Köhler

Epílogo de Gregorio Luri

Barcelona 2018

Editorial Libros de Asteroide

160 páginas

 

Reseña de Javier Aparicio González

“La espera que nosotros nos imponemos es siempre el intento de no adaptarnos a nuestro sentido del tiempo”. En este pequeño ensayo, libre y apasionado sobre la espera, la escritora y periodista alemana Andrea Köhler (1957-), nos propone descubrir en nuestra experiencia diaria, la importancia de una espera que no fuerza nuestros ritmos naturales y que se opone al determinismo existencial.

El ser humano a diferencia de los animales, tiene conciencia del paso del tiempo, por ello “en la espera algo duele”. La vida se asemeja a un barco en el que el aburrimiento, la enfermedad y sobre todo la muerte amenazan la navegación. La espera más frágil es la del enamorado. “¿Estoy enamorado? Sí, porque espero…”escribe Roland Barthes. Sin embargo, la espera es difícil en cualquier etapa, y hay que aprender a cuidarla para “no robarse a sí mismo” e incluso para poder sacar nuestras mejores fuerzas, en los momentos de mayor flaqueza. Andrea Köhler defiende “una espera que piensa y cede simultáneamente, una espera que acepta el curso natural de las cosas, una espera como meditación”.

Para la escritora alemana la espera es sinónimo de soledad, “incluso cuando esperamos en grupo uno está solo”. El paradigma de la soledad es la del condenado a muerte. Como se percibe en el relato oriental de “Las mil y unas noches” con la bella Sherezade. O sobre todo en el pasaje evangélico de Jesús en Huerto de los Olivos, “no hay relato en la Biblia que se adentre mejor en las honduras del temor humano como el de la noche pasada en el jardín de Getsemaní”.

La condena a la espera es el abuso de los poderosos. Su paradigma es el “aparato burocrático de los estados dictatoriales” y los despachos y salas de espera de nuestro tiempo. Quizá nadie como Kafka, asegura Köhler, supo darse cuenta del “tiempo absurdamente perdido en el laberinto de la burocracia”. Kafka y Proust son para la escritora germana “nuestros testigos privilegiados para el tiempo acelerado”.

La profanación de los ritmos naturales tiene su punto de arranque en la Modernidad, que Andrea Köhler define “como un proceso de acortamiento en los tiempos de espera” donde “la técnica trabaja en la eliminación de los intervalos entre tiempos y espacios”. “La manía de ver las horas del día como un presupuesto disponible es producto de una economía mundial de la aceleración, cuyo correlato aparentemente privado es la agenda cuajada de citas. No puede haber huecos, sería una mancha”. Así el lema del estadounidense Benjamin Franklin “el tiempo es oro”, evidencia una “pulsión explotadora donde el tiempo ya solo se experimenta como retraso”. Según Andrea Köhler se produce la paradoja de que con la aceleración de la comunicación y el acortamiento de las distancias, no logramos disminuir la impaciencia sino aumentarla. “Al sincronizarse la expectativa y la velocidad de su cumplimiento, la impaciencia parece haber aumentado”. Así como la sensación de pérdida de tiempo. La llegada del ferrocarril fue el punto de arranque “para que la modernidad emprendiera su curso acelerado”.

La ciudad representa frente al campo, la ruptura de los ciclos naturales, la impaciencia frente a la espera. “Los invernaderos y la globalización se ocupan hoy de que ni los productos de la agricultura ni las estaciones del año tengan ya ese aroma especial que una vez ligó un sabor particular a un mes. Hoy tenemos mazapanes en agosto.” Parece que hemos olvidado saber esperar para que algo madure. En el ámbito amoroso esto se percibe con claridad, ¿tenemos tiempo para enamorarnos? ¿Hay tiempo para amar?

Este modo de vida altera nuestra humanidad y con ello la posibilidad de disfrutar del ocio. “Si la ética protestante calificaba la ociosidad de pecado capital, el capitalismo ve el tiempo libre como fuente de ingresos”. Frente a esto la autora propone el esparcimiento, convertido no en una pausa en medio del proceso laboral, sino en verdadero tiempo libre. “Construir castillos en el aire sobre la barca que lleva el río, mecerse en las olas, mirar las nubes: solo al ensimismarnos llegamos sin darnos cuenta más allá de la espera.” Además, defiende la necesidad de recuperar el sentido del viaje, no como lo entiende el tipo de la jet set “que concibe el mundo como si no fuera más que un cúmulo de trayectos y vestíbulos de aeropuerto” o cualquiera de nosotros “turistas apoltronados”, sino concebir el viaje como deseo de volver siendo otro y el lugar donde las preguntas existenciales de nuestras vida aparecen de nuevo: ¿quién soy yo? ¿cómo se puede vivir?. “Es necesario saber perderse para tropezar con lo desconocido” afirma Köhler.

La espera femenina de Penélope, es una “espera serena” como afirma Gregorio Luri en el epílogo del libro. Penélope es fundamental porque “la espera se hermana con la narración” asegura Köhler. Ella tiene “el don de suspender el tiempo con la narración, revela que el aplazamiento está en el corazón mismo de la narración, ese ir y venir de la trama, ese vaivén capaz de esquivar la muerte”. Y es que para la escritora alemana quizá la “cruel ley del arte” como decía Proust, sea “alargar el periodo de gracia siendo conscientes de la finitud de nuestra existencia”. La música, la literatura, la filosofía llenan de sentido la espera…

Sin embargo, el mayor peligro se encierra en la satisfacción inmediata del deseo, que es profanación de la espera. “Cada vez que se reduce a un mínimo el lapso de espera entre el deseo y sus satisfacción, un dios vengativo exige un precio: el que lo obtiene todo, o lo recibe de inmediato, pierde la dicha de su instante feliz. Kairós, el instante feliz, presupone siempre la espera: ese tiempo que en ocasiones es tormento, que a veces perdemos, beatíficos, y que siempre es un regalo.”

Conferencia de Remi Brague en la RACMyP

Paris le 01/ 07/2006. Arnaud Olszak / Le Figaro

La REAL ACADEMIA DE CIENCIAS MORALES Y POLITICAS

auspiciará el jueves 23 de mayo,
a las siete y media de la tarde, la conferencia del

Doctor D. Rémi Brague,
profesor de Filosofía Medieval en la Universidad de Paris I Panthéon-Sorbonne, sobre “La fuerza del bien”

Hay que avisar para poder asistir (Tel. 91 548 13 30, secretaria @ racmyp.es)

Plaza de la Villa, 3, Madrid.

La recepción de la historia de Inglaterra en España. Apunte sobre la historiografía inglesa contemporánea y de su aplicación a Shakespeare

La continuación del séptimo Seminario del grupo de investigación “Sociedad, política y economía: proyecciones de la Escolástica Española en el pensamiento británico y anglosajón”, tendrá lugar el próximo martes 2 de abril a las 17.30h en la Universidad Francisco de Vitoria (U.F.V.).

Sesión tiene por título La recepción de la historia de Inglaterra en España. Breve apunte sobre la historiografía inglesa contemporánea y de su aplicación al caso de la figura y la obra de William Shakespeare, a cargo de Vicente Miró Ferré (Ldo. en CC. Químicas e ICADE), profesional de la enseñanza-aprendizaje del inglés como segunda lengua, autor y editor de numerosos libros de texto y materiales para el aprendizaje del inglés; actualmente está trabajando en la cuestión del Shakespeare católico y en un ensayo de filosofía política titulado Estructura Dinámica de la Innovación del Êthos.

Este seminario se inscribe también en el Programa de Doctorado de Humanidades: Historia, Filosofía y Estética de la Universidad Francisco de Vitoria.

“La imaginación conservadora” Gregorio Luri. Ed. Ariel.

“Se puede ser conservador de muchas maneras, pero no se es conservador, de ninguna manera, sin una educación de la mirada y del sentido del agradecimiento que nos permitan ver en nosotros los múltiples motivos que tenemos para sentirnos satisfechos de lo nuestro”. Así escribe Gregorio Luri en La imaginación conservadora, un libro de reciente aparición destinado a marcar un punto de inflexión en el pensamiento español. 

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“La imaginación conservadora” 6 de febrero, 20h

El miércoles 6 de febrero a las 20h en Espacio Encuentro (C/ Conde de Aranda, 20 – Madrid Sed y Universitas te invitamos a la presentación del nuevo libro de

Gregorio Luri “La imaginación conservadora”

Una oportunidad única para dialogar con el autor sobre  el conservadurismo, entendido como una forma de vivir y de hacer política reivindicando el legado de nuestras costumbres, códigos e historia, en oposición al menosprecio de la prudencia y la orgullosa pretensión revolucionaria de hacer borrón y cuenta nueva del pasado. Plazas limitadas,

inscríbete en https://www.eventbrite.es/e/entradas-presentacion-del-libro-la-imaginacion-conservadora-de-gregorio-luri-55136738469

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España vacía o España abarrotada

España sufre una asimetría estructural muy grave. Mientras amplias zonas del territorio nacional están cada vez más despobladas, otras están cada vez más saturadas de población. Un desequilibrio que causa unos problemas a largo plazo difíciles de solventar. Poner en claro este problema tiene la ventaja de que convence y preocupa a mucha gente, independientemente de su ideología.

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https://eldebatedehoy.es/sociedad/espana-vacia/

“¿Qué significa ser de izquierdas?”

La izquierda, por tanto, puede dividirse en dos grandes tendencias, la más orgánica y, como se dice hoy, “de base”, y la más cratológica y estatista, que sí puede estar en el origen de la “nueva izquierda”. No discrepan en los fines, pues ambas nacen de la misma preocupación social y tienen como objetivo la protección y mejora de las clases trabajadoras, pero discrepan profundamente en los medios. Del mismo modo que en Rusia los bolcheviques y los mencheviques lucharon a muerte, en España anarquistas pacifistas y marxistas se enfrentaron hasta el punto de no entenderse durante laGuerra Civil y acabar peleando entre ellos.

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¿Qué significa ser de “derechas”?

Los términos de “derecha” e “izquierda” se acuñaron en Francia en 1789 durante la Revolución para señalar a los que se sentaban a un lado u otro del presidente de la Asamblea Constituyente, pero esta distinción original tenía un carácter meramente descriptivo del lugar que ocupaban con un mínimo significado ideológico. Nos indica un primer rasgo de la historia de la derecha, directamente relacionada con la aparición de la Monarquía Constitucional y las nuevas teorías constitucionalistas.

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Artículo de Armando Zerolo

Protestante predicador

 

 

“El rapto de Europa”. Luis Díez del Corral

Arnold Toynbee pensaba que el Imperio romano preparó las condiciones históricas para el cristianismo al triunfar sobre el mundo antiguo y, al contrario, Jaspers y las contemporáneas imaginaciones de la catástrofe, preconizan que los fuegos de la razón técnica europea prenderán fuego al mundo. Ideologías de la tragedia o de la fortuna, utopías o distopías que, sin ningún género de dudas, tienen su matriz en la misma génesis de la cultura europea. El autor no comparte esas “filosofías de la consolación” que “le quitan al paciente los quebraderos de cabeza que les produciría el esforzarse por poner remedio a su suerte irremediable”.

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“Representación y poder”. Elio Gallego

Lo que se ha enterrado ahora es algo más que a Montesquieu, con ser eso mucho. Lo que se ha enterrado es la realidad misma de la representación.

 

 

Con estas provocadoras palabras el profesor español de Teoría y Filosofía del Derecho Elio A. Gallego García, alerta de la quiebra de una de las piedras angulares de la civilización occidental, la libertad política, que está en peligro desde el momento en que se funden las ideas de representación y poder. El objetivo fundamental del libro no es otro, que el de aclarar el concepto político de representación.

 

En el primer capítulo, Elio A. Gallego García considera que el origen de la “con-fusión” entre poder y representación surge con el “proceso alquímico” iniciado por Hobbes, que altera el concepto de representación tradicional. Posteriormente, la Revolución francesa va más allá de Hobbes, al pasar del “soberano absoluto concreto” al “soberano absoluto abstracto”, la nación. Produciéndose así la inmanentización del poder, es decir, el nacimiento del pensamiento secular e ideológico. Según Elio A. Gallego desde el momento en el que la división de poderes se convierte en “una cuadratura del círculo” todo se complica. Lo que explica la conflictiva historia política y constitucional europea de los siglos XIX y XX y la consecuente dificultad de las democracias para frenar a los totalitarismos.juan_pablo_ii_plaza_victoria_1979

 

Por otro lado conviene abrir los ojos, porque desde mediados del siglo XX en todo Occidente se ha reforzado de tal manera el poder del ejecutivo, ayudado por la popularidad mediática del candidato a la presidencia, que el legislativo se ha convertido en una mera “cámara de ratificación” en “una cámara representativa, pero representativa del poder y la mayoría del gobierno de turno, no del pueblo”. Además, los partidos políticos insertados de lleno en la maquinaria estatal y al servicio de los lobbies y de las oligarquías, “desnaturalizan el carácter representativo y legislativo” y olvidan una idea clave del pensamiento político occidental, la de que no puede haber impuesto si no hay representación.

 

A continuación, Elio A. Gallego resalta el modelo representativo prehobbesiano inglés, evolución del modelo gótico medieval según Montesquieu. Este modelo se basaba en un delicado equilibrio entre representación y poder. Sin embargo, la Revolución francesa, mutó a largo plazo el modelo inglés en parlamentarismo, que es “la enfermedad que padece el parlamento cuando se arroga un poder más allá de la representación del cuerpo social”. Para el pensador decimonónico español Donoso Cortés, defensor del equilibro británico,  el parlamentarismo es “el espíritu revolucionario en el parlamento” un espíritu “que no está inspirado por la libertad”, “es poder y no resistencia al poder”. En definitiva, un “Poder sin límites es un Poder esencialmente anticristiano” decía Donoso.  

 

Según Elio A. Gallego la representación feudal, basada en las corporaciones locales, auténtico microcosmos medieval, sí que era representativa. De hecho, la idea de representación parlamentaria nació al calor de las ciudades medievales (León en el contexto de la Reconquista forjó una de las primeras Cortes de Europa en 1188) y bajo el amparo de una  reinterpretación del Derecho romano. En el caso español, las Cortes castellanas, auténtico baluarte de libertad según Lord Bolingbroke, y de control del poder, iniciaron su decadencia con el emperador Carlos I y murieron con la llegada de los Borbón a España.

 

El otro modelo clásico de representación, es el regio, primera forma de gobierno y de representación para los antiguos, “a mitad de camino entre lo sagrado y lo político”. Con el cristianismo,  y de manera progresiva, especialmente desde los siglos XI y XII, el rey “representa a Dios y custodia la justicia ante su pueblo” así como ejerce el poder como carga y deber. Estas ideas clave del pensamiento tradicional europeo, se alteraron en la Edad Moderna, según Elio A. Gallego, en línea con Dalmacio Negro, por la consolidación del derecho divino de los reyes, en el que el poder pasa a ser un derecho propio y exclusivo del monarca. Conviene recordar que cuando un rey se convierte en tirano, algo que no ha sido infrecuente en la historia, los lazos de fidelidad pueblo-rey se rompen. Decía Santo Tomás “dispóngase el gobierno del reino del modo que se evite la tiranía.”
Finalmente, el pensador español considera que la democracia, forma política fundamental junto a la realeza, “tiende por sí misma hacia formas oligárquicas o aristocráticas, según esas formas sean degeneradas o virtuosas”. Por ello, el autor, siguiendo a Burke, reivindica frente a la actual deriva oligárquica, una democracia que reconozca a los notables, es decir, a la aristocracia natural. Cuya virtud personal basada en la fortaleza, la madurez y el patriotismo, cuide de la libertad y de la res publica, para frenar la deriva tiránica y demagógica y garantizar una verdadera y auténtica representación.

Javier Aparicio González

Representación y poder. Un intento de clarificación. Elio A. Gallego García, Editorial Dykinson, Madrid, 2017, 114 páginas

Nota de prensa

Ayer jueves 19 de abril se presentaron los libros “Representación y poder” de Elio A. Gallego y “El gobierno representativo” de Julien Freund en la libreria “Tipos Infames” con el apoyo de la Asociación Universitas. En la tertulia participaron el autor, Elio A. Gallego, y Antonio García Maldonado, analista político, y el acto fue moderado por el profesor Armando Zerolo. Muchas personas se mostraron interesadas y la conversación en torno a la representación, el poder, la democracia y los populismos estuvo muy animada.

“La agonía del Eros”. Byung-Chul Han

 

El amor no es posesión y dominio del otro sino aceptación de su alteridad. Este postulado tan aceptable para la razón y el corazón hoy parece quebrarse. El capitalismo atomiza las comunidades políticas y elimina toda alteridad, al romper la dialéctica del “yo” y del “tú” y someter a la persona a la alucinación del consumismo. Así, se genera una dinámica donde no se mira al otro como una posibilidad de bien sino como un objeto al que consumir. Ante este proceso de cosificación del individuo Eros se retira. En este breve ensayo Byung-Chul Han, filósofo de origen coreano y profesor de Filosofía y Estudios culturales en la Universidad de las Artes de Berlín, analiza la agonía del Eros.

En el primer capítulo Byung-Chul Han asegura que nos encontramos ante un fenómeno de erosión y desaparición del otro, algo apenas percibido por nuestras sociedades cada vez más narcisistas. Así, el sujeto se ahoga en su propio ego y el narcisismo atrapa como una tela de araña las personalidades. El narcisista no ama, tan sólo ve en el otro una proyección de sí mismo, así, se asfixia en el “infierno de lo igual”. Por lo tanto la depresión se convierte, según el filósofo coreano, en la enfermedad paradigmática de nuestro tiempo.

Frente a la sociedad disciplinaria de Foucault definida por el “tú debes”, hoy nos encontramos ante la sociedad del rendimiento articulada por el “tú puedes”. El filósofo coreano considera que la segunda sociedad es más coactiva que la primera. Primero porque genera un espejismo de libertad y segundo porque en ella el hombre se autoexplota voluntariamente a sí mismo hasta la extenuación. ¿Y qué ocurre entonces con nuestra carnalidad? La primera junto al

espíritu, en sufrir este régimen de autoexplotación… Pues que se ve sometida al imperativo del rendimiento. Así, el sexo y la sensualidad se convierten “en un capital que hay que aumentar”. El otro se fragmenta, se convierte en un objeto sexual para consumir, lo que genera una profanación del Eros. El paradigma de esta profanación es la pornografía, que carece de “un enfrente sexual y habita la escena del uno”. “El capitalismo intensifica el progreso de la pornográfico en la sociedad, en cuanto lo expone todo como mercancía y lo exhibe.” La exposición carece de misterio, destruye la alteridad y por lo tanto la comunicación erótica. Decía Lévinas “la caricia es un juego con algo que se escapa”.agape

Por otro lado, el capitalismo produce según el filósofo coreano, la absolutización de la “mera vida”, es decir fomenta un modus vivendi insignificante, donde el hombre aspira únicamente al trabajo y a la ampliación o conservación de su capital. Esta forma de vivir tan mercantil, que fue criticada ya en la antigüedad por Aristóteles, es opuesta a lo que el filósofo griego denominó “buena vida”. También, la salud se convierte para Byung-Chul Han en la mayor aspiración de nuestras sociedades. Así, “la teología de paso a la terapia, o bien la terapia se hace teología”. Trabajo y salud, asociados de tal modo anulan la experiencia erótica e introducen al hombre en una especie de rueda giratoria para ratones donde “el proceso del capital y de la producción se aceleran hasta el infinito”.

Para Byung Chul Han vivimos en una sociedad narcisista, pornográfica, consumista, depresiva, agotada, “del cansancio”. Por si esto fuera poco, los medios de comunicación amplifican la confusión ya que generan tal cantidad de datos e información, en definitiva ruido, que anulan la posibilidad de articular el pensamiento, el logos, deformando así la realidad. Además, se anula la tensión narrativa, tan necesaria ante la simple acumulación de datos. Esta dificultad, explicaría junto a otras causas, la actual crisis de la literatura y el arte europeos, históricamente tan dinámicos.

¿Qué hacer entonces para que la violencia de Ares no domine a Eros? El pensador coreano levanta la bandera del pensamiento y de la narratividad, baluartes que reivindica frente al cálculo y la “cienca Google” que se agota en la comparación e igualación de datos. Además, Byung-Chul Han defiende la necesidad de que este pensamiento nazca a partir del silencio, huyendo del vértigo de la aceleración. Así, el filósofo coreano reivindica la importancia de articular o redescubrir teorías fuertes, como fue en su momento la teoría platónica de las ideas, para combatir la crisis del conocimiento dañado por el dataísmo que día y noche vemos fomentado desde el poder. En definitiva, recordemos que toda defensa del pensamiento es estéril sin la presencia de Eros, ya que “es necesario haber sido un amigo, un amante, para poder pensar”. Y tengamos esperanza en el amor porque “el Logos carece de vigor sin el poder de Eros”.

La agonía del Eros.

Byung-Chul Han

Editorial Herder. Colección Pensamiento Herder.

Barcelona, 2014

80 páginas

Una reseña de Javier Aparicio González