Veo a Satán

“Veo a Satán caer como el relámpago”. René Girard

Veo a Satán2René Girard. Veo a Satán caer como el relámpago. Ed. Anagrama, Madrid, 2002. 249 pp.

El pensamiento de René Girard lleva años revolucionando el mundo académico. Se dice de él y de su teoría que son como un puercoespín que, de forma sencilla y sin moverse del sitio, se defienden solos y desbaratan muchos lugares comunes del pensamiento dominante.

Girard, tras un pormenorizado estudio del mundo antiguo, se dio cuenta de que existía un mismo modus operandi detrás de todas las religiones arcaicas. Algo tenían en común el azteca con el griego, una misma lógica hacían semejantes los libros védicos con el rito de las danzas de las tribus africanas. El francés puso su atención en tres realidades que hoy son normalmente eludidas en toda discusión: la violencia, lo sagrado y la naturaleza mimética del hombre.

El esquema podría resumirse así:

Lo propio de lo arcaico es el mito. La naturaleza del hombre es mimética. Toda violencia humana es fruto de una rivalidad mimética. La violencia desencadenada por la rivalidad mimética termina generando una masa exaltada de hombres indiferenciados. El movimiento de la masa violenta culmina en un sacrificio. La víctima del sacrificio hace nacer al mito.

Todo mito está fundamentado, pues, en el asesinato. La función catártica del sacrificio es la que logra reestablecer el orden social alterado por la rivalidad mimética descontrolada. El orden de la sociedad antigua está fundamentado en el sacrificio.

Ahora bien, todo esto, que podría resultarnos ya evidente, no podría saberse de no haber sido por la aparición del cristianismo y esto es lo que quiere argumentar Girard en Veo a Satán caer como el relámpago.

El antropólogo francés muestra cómo, desde la ley mosaica, los textos bíblicos han supuesto una revolución contra el mecanismo victimario propio del resto de religiones antiguas. Por primera vez el asesinato es condenado y la víctima del sacrificio deja de estar divinizada y tiende a humanizarse. Así, la historia de Job, la de José y sus hermanos o los propios salmos van marcando un camino de progresiva desmitificación que culminará con la llegada de Cristo.

La historia de la Pasión marcará el punto de inflexión definitivo contra toda conciencia mítica. El Hijo de Dios muerto a manos de los hombres les revela su propia violencia y les hace responsables ante ella. La ilusión mítica, fundamentada en la ceguera e ignorancia de los hombres, queda desvelada. Aparece así por primera vez la expresión “chivo expiatorio” que hoy usamos con frecuencia para designar a las víctimas inocentes cuyo sacrificio se cree necesario en aras de un orden social. ¿Qué diferencia esencial habrá entre todas las víctimas de los relatos míticos anteriores y la historia de los Evangelios? Cristo revela la violencia en toda su profundidad y además es inocente.

El moderno es un mitómanoRené Girard

A pesar de inaugurar una nueva era, el cristianismo no acaba definitivamente con los mitos y éstos seguirán resurgiendo a lo largo de la Historia de maneras muy diversas. La renovada ignorancia de nuestros contemporáneos acerca de realidades como la violencia, la dimensión religiosa y la tendencia hacia el apasionamiento mimético del hombre, hacen de todo hombre un mitómano inconsciente.

Los mitos de la modernidad pasarán desapercibidos, observará Girard, por no presentar oficialmente la etiqueta de lo religioso y ser más capaces de ocultar sutilmente el sacrificio del “chivo expiatorio”. La violencia ejercida ya no será, por otro lado, tanto física como psicológica.

En ese sentido, llama poderosamente la atención del autor la moderna preocupación por las víctimas propia de nuestra época humanitarista. La preocupación por la víctima implica la protección de toda persona frente a los mecanismos victimarios. El ejemplo más claro son los derechos humanos que precisamente tienden a universalizar la condición humana equiparándola a la de una víctima a la que hay que proteger de posibles agresiones; cosa que, por otro lado, sucede en ámbitos cada vez más diversos e impensables como la educación, el trabajo, la infancia, el sexo, etc. De este modo, la política está inconscientemente marcada por esa concepción mítica de protección de las víctimas potenciales.

El escamoteo de lo religioso trae, en efecto, su reaparición bajo formas insospechadas. Así, observamos cómo los golpes de pecho de autocensura y lamento por el poco ‘desarrollo’, la miseria mundial y la desverguenza general juegan su contrapartida a la caridad.

La mezcla entre mito y cristianismo motiva el doble rasero de la moral moderna que facilita el que, por ejemplo, un hombre capte con perspicacia cristiana cómo su vecino busca un ‘chivo expiatorio’ sin darse cuenta de los que él mismo utiliza. Se instala así el perpetuo escándalo, la indignación, el resentimiento en la moral del pueblo y una forma de violencia no reconocida cuanto menos consciente parece ser.

Un libro fundamental para entender la génesis de los mitos y la revolución que el cristianismo supone a la concepción del deseo humano. Aunque temporalmente descatalogado, puede encontrarse en librerías en la web:

http://www.iberlibro.com/servlet/SearchResults?an=girard&n=200000228&tn=sat%E1n

por Ignacio Álvarez O’Dogherty

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3 comentarios el ““Veo a Satán caer como el relámpago”. René Girard

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